Devocionales Matutinos

El Increíble Eco

Adolescentes · Del libro Pasaporte a la aventura

Versículo:

Cantad a él, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. 1Crónicas 16:9, RV60.

Cuando estudiaba en Francia me uní al coro de la escuela, y practicábamos varias noches por semana. Luego de un par de meses de prácticas, el director determinó que estábamos listos para presentarnos en público. Primero hizo los arreglos para que cantáramos allí mismo en la escuela durante el servicio de adoración un sábado. Poco después, hizo arreglos para que viajáramos a una iglesia de Suiza para cantar el sábado de mañana. Luego hicimos una corta gira y cantamos en varias iglesias de París. Finalmente nos enteramos qué en abril tendríamos nuestra gira más larga: iríamos a Italia.

El director logró organizar conciertos por toda Italia, durante una semana. Nuestros conciertos eran de noche, así que durante el día viajábamos de una ciudad a otra y hacíamos un poco de turismo. La mayor parte del tiempo cantábamos en iglesias y escuelas pequeñas, pero en una de las paradas íbamos a cantar en una ciudad llamada Milán, en el norte de Italia. Como parte de nuestras excursiones diurnas, fuimos a la Catedral de Milán, una obra de arquitectura impresionante. El techo es altísimo, y por todas partes hay detalles asombrosos tallados en la piedra y la madera. Las catedrales también tienen muy buena acústica, lo que hace que la música se oiga especialmente linda.

Al pasear por la catedral, alguien sugirió que cantáramos una de nuestras piezas. Allí mismo, en medio de la catedral, unos veinticinco de nosotros comenzamos a cantar una melodía de adoración. ¡Qué sonido más asombroso! Mientras elevábamos nuestras voces al cielo, un grupo de personas nos fue rodeando. Al final de la última nota, todos mantuvimos el aliento para escuchar cuánto se prolongaba el eco. Continuo durante varios segundos en el silencio reinante.

Cantar alabanzas a Dios es una de las maneras más populares de adorar y alabarlo. ¡Todo el cielo se regocija cuando cantamos alabanzas a Dios!

Devocionales del Jueves, 21 de noviembre de 2019 ›