Devocionales Matutinos

La Torre de Escalones

Adolescentes · Del libro Pasaporte a la aventura

Versículo:

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Mateo 9:36, RV60.

La Torre Eiffel es uno de los monumentos más icónicos del mundo, y un logro arquitectónico único. Cuando llegamos a París, lo primero que hicimos fue encontrar un lugar de estacionamiento y caminar hasta la torre. Pronto llegamos a un claro donde teníamos una vista fantástica de la torre. Por supuesto, nos paramos a sacar fotografías. Finalmente llegamos a la base de la torre y miramos hacia arriba. ¡Es enorme! ¡Es el equivalente a un edificio de ochenta pisos! Como hablo un poco de francés, me acerqué a pedir información sobre cómo subir. Teníamos algunas opciones. La Torre Eiffel tiene tres niveles, y puedes elegir cuán alto quieres subir. Cuando consulté acerca de los precios, me asombró lo caro que era tomar el ascensor. Había visitado la torre hacía veinticinco años y había subido en ascensor, ¡pero era mucho más barato en aquellos días!

Nos alegró saber que había otra opción: las escaleras. ¡Muchas escaleras! Por un precio muy inferior podíamos subir hasta el segundo nivel por las escaleras. Le pregunté a mi familia qué pensaban, y obtuve una respuesta bastante predecible por parte de mis muchachos: ¡les gustaba mucho más la idea de subir por las escaleras que por el ascensor! Compramos las entradas y comenzamos a subir. Varios cientos de pasos más tarde, llegamos al nivel medio, como a mitad de la torre. Llegar hasta allí requirió un buen esfuerzo, pero mi esposa y yo nos quedamos asombrados de cómo nuestros dos muchachos prácticamente corrieron por las escaleras sin siquiera quedarse sin aliento. Durante nuestro ascenso vi a una pareja esforzándose por subir. Quería ayudarlos, pero no había nada que pudiera hacer. No podía levantarlos y llevarlos cargados. Mi corazón sintió compasión por esas pobres personas exhaustas.

Jesús nos pide que tengamos compasión por las personas que nos rodean. Mira a tu alrededor hoy; quizá Dios ponga a alguien en tu camino que necesite de tu compasión.

Devocionales del Martes, 10 de diciembre de 2019 ›