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Versículo:«Eran fieles en conservar la enseñanza de los apóstoles, en compartir lo que tenían, en reunirse para partir el pan y en la oración». Hech. 2:42
Provengo de una familia con una larga tradición de escritores de cartas. Mi madre escribía todos los días a su familia cuando estaba en la universidad.
Cuando todos mis hermanos y yo estábamos dispersos, mi tía nos escribía cartas quincenalmente para actualizarnos y siempre nos hacía reír. Mi abuela le escribía cartas frecuentemente a mi madre. Una de esas cartas, de 1969 (en la que contaba un percance familiar y añadía: «Qué patético, simplemente patético»), también contenía la receta que comparto contigo a continuación.
«Esta receta es lo mejor que probarás en años -escribió mi abuela—. Es deliciosa, se puede comer caliente o fría y durante la cena o el desayuno». Desde entonces, se convirtió en nuestra comida favorita. Preparación
1 taza de harina de maíz
2 huevos 1 y 1/2 tazas de leche
1/2 taza de harina de trigo
1/2 taza de aceite
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
3/4 cucharadita sal
1 lata de crema de maíz
Mezcla bien los ingredientes hasta formar una masa. Vierte la mitad de la masa en un molde de 23 por 33 cm.
Seguidamente, necesitarás
1 lata de carne vegetariana, 1 cebolla picada, 4 pimientos jalapeños cortados en dados, y 8 onzas de queso rallado.
Dora la carne vegetariana en una sartén y colócala sobre una de las capas de la masa.
Luego, sobre la carne, coloca la cebolla picada y los pimientos jalapeños (si lo deseas).
Espolvorea el queso rallado y cubre con la masa restante. Hornea a 230 °C durante 25 a 30 minutos o hasta que esté lista.
Como familia hemos compartido este plato en muchas comidas especiales y familiares. Si te gusta la comida mexicana te encantará esta receta, y si no te gusta demasiado, te aseguro que este plato te enamorará. Muestra tu amor cocinando para alguien; es un lenguaje que todo el mundo puede entender.