Devocionales Matutinos

El Canguro Fugitivo

Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días

Versículo:

«ATRAPEN TODOS LOS ZORROS, ESOS ZORROS PEQUEÑOS, ANTES DE QUE ARRUINEN EL VIÑEDO» (CANTARES 2:15).

Cuenta una historia de ficción que un zoológico tenía problemas con su mayor atracción: el canguro. Un día, apareció suelto en las calles, para alegría de los turistas y desesperación de los guardias, quienes aumentaron un metro la altura de la cerca. Pero al día siguiente, allí estaba él otra vez, saltando libremente. Alarmados por el misterio, agregaron otro metro a la jaula. ¿Y adivina qué? A la mañana siguiente, el canguro seguía brincando feliz portafuera. Finalmente, subieron la cerca dos metros más. ¿Y al día siguiente? El señor canguro fue encontrado del otro lado, charlando con las garzas. Fue entonces cuando el león le preguntó:

-¡Ey! ¿Cuánto más crees que van a seguir subiendo la cerca? Rascándose las orejas, el canguro respondió:

-Mira, por mí pueden elevarla hasta la Luna, si siguen olvidándose de poner el candado.

Y, entre risas, desapareció por el parque.

Esta situación parece ridícula, ¿verdad? Más aún si sucediera en uno de los zoológicos más conocidos de Estados Unidos, el zoológico de San Diego. Allí se encuentran más de 4.000 animales de 800 especies diferentes, ¡incluyendo el rarísimo panda gigante, que parece un enorme peluche! ¿Te imaginas lo extraño que sería ver a un canguro suelto en semejante «ciudad animal»?

Pensemos en cómo puede aplicarse la lección de este relato ficticio a nuestra vida. ¿Cuántas veces tratamos de solucionar los problemas con las medidas equivocadas? Hay quienes cierran las cortinas, pero dejan la ventana abierta; otros dejan de fumar, pero nunca hacen ejercicio; y están los adictos a los videojuegos que, aunque no forman parte de una pandilla, pasan horas en juegos llenos de violencia. Si la Biblia dice que desobedecer un solo mandamiento es como desobedecer todos los demás (ver Santiago 2:10), vale la pena cuidar hasta el más mínimo detalle de nuestra vida.

¿Ves a ese amigo que siempre te invita a hacer algo malo? ¡Cuidado! ¿O ese pensamiento negativo que echa a perder todas tus buenas intenciones? ¡Atento! O vives completamente alineado con Cristo, o el enemigo te atrapará en un descuido. ¿Recuerdas a Ananías y Safira? Prometieron mucho a Dios, pero fallaron en un «pequeño» detalle.

Aprovecha este día para cuidar tu amistad con Jesús. No pierdas la paz eterna por una migaja pasajera. ¡No dejes que el canguro se te escape!

Devocionales del Domingo, 23 de agosto de 2026 ›