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Versículo:«NO TENGAS MIEDO, PORQUE YO ESTOY CONTIGO» (ISAÍAS 41:10).
¿Te has dado cuenta de que algunos lugares nunca se nos borran de la memoria simplemente porque allí ocurrió algo increíble? No siempre es un destino turístico famoso o un sitio espectacular para visitar, sino que el simple hecho de haber vivido allí algo impactante los hace inolvidables.
Para mí, la ciudad de Macaé es exactamente eso: inolvidable: No por sus 200 mil habitantes ni por sus playas. En realidad, es porque allí aprendí algo que me marcó para toda la vida: ¡andar en bicicleta! ¿Entiendes? ¿También recuerdas dónde, cuándo y con quién esas rueditas de apoyo se volvieron «milagrosamente» innecesarias? ¿Ah, todavía las necesitas? No te preocupes, ya llegará ese día.
Lo que sí sé es que momentos como estos nos marcan para siempre. Han pasado décadas, pero recuerdo cada sensación: el viento en la cara, mis brazos temblando mientras intentaba mantener el equilibrio, la rueda tambaleante, el miedo a caer y, finalmente ¡guau!, las primeras pedaleadas de libertad. ¿Tú también gritaste? Yo estaba tan emocionado que solo podía gritar: «¡Mira, mira, aprendí! ¡Lo logré!». Luego, miré hacia atrás para ver a mi <fan número uno» y ¡me fui de lleno contra la vereda, volando por los aires hasta aterrizar abrazado a un arbusto! Fue la caída más feliz de mi vida. Me sacudí el polvo, me subí a la bicicleta otra vez y sigo pedaleando hasta hoy.
¿Y tú? ¿Tienes un lugar que se haya convertido en tu punto turístico personal, como Macaé lo es para mí? ¿Quién estuvo contigo en tus primeras pedaleadas? Yo recuerdo como si fuera hoy a mi padre, con los brazos abiertos, cada vez más lejos mientras me animaba a seguir. La caída fue tremenda, ¡pero la celebración que hizo él fue aún mayor! Al fin y al cabo, ese fue el mayor podio de mi infancia.
Pienso en los lugares comunes que Jesús convirtió en extraordinarios: un pozo, las escaleras de un templo, un jardín de olivos o incluso un cementerio abierto para marginados. Si el Calvario se convirtió en el centro del universo gracias a él, ¡cuán increíble será tu día en su compañía! Invita a Jesús a transformar cada rincón de tu vida en un momento inolvidable. Puede ser en Macaé, en tu barrio o incluso en tu patio. Todo se vuelve increíble cuando Cristo está cerca. Y experimentarás una felicidad inimaginable e inolvidable. ¡Sin rueditas!