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Sueño de cristal

Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días

«EL FUEGO PRUEBA LA PUREZA DEL ORO Y DE LA PLATA, PERO EL SEÑOR PRUEBA EL CORAZÓN» (PROVERBIOS 17:3).

Son brillantes, delicados, puros e hipnotizantes. No es de extrañar que causen fascinación a primera vista. Viajemos por el maravilloso mundo de los cristales.

En Austria, la ciudad de Innsbruck alberga la fábrica de cristales más famosa del mundo: Swarovski. Este era el complicado apellido de un vidriero checo que, hace más de 110 años, convirtió simples vidrios domésticos en verdaderas piezas de lujo. Hoy en día, gracias a su impecable cuidado artístico, hablar de estos cristales es imaginar pagar un alto precio por delicados brillantes de diversas formas y colores. Su característica principal radica en cómo la luz, al tocar la superficie transparente de las piedras, se transforma en los vibrantes colores del arcoíris. Siempre manteniendo en absoluto secreto su proceso de fabricación, la familia Swarovski solo admite que mezcla plomo con el vidrio para maximizar su brillo. Con tanto refinamiento, la empresa ha elevado sus artículos cristalizados al nivel de joyas preciosas.

En realidad, estos cristales se fabrican a partir de la fusión de algunos materiales como la arena y la piedra caliza, que se derriten a temperaturas superiores a los 1.200 °C. Aún incandescente, esta «pasta ardiente» es moldeada y tallada en las formas deseadas. Luego, al enfriarse, se revela la deslumbrante belleza del material. Dicen que este proceso existe desde el año 4000 a. C.

¿No es interesante que la Biblia mencione un «mar de cristal» en el cielo? Lo sorprendente es que algo tan hermoso surja luego de la exposición al calor extremo. Cuando tomamos un puñado de arena, rara vez imaginamos que el fuego puede transformarlo en un vidrio hermoso. ¿Será que Dios pondrá este mar de cristal en la Nueva Jerusalén para recordarnos lo que las llamas de las pruebas son capaces de generar? Después de todo, los desafíos son herramientas de transformación en la vida del cristiano.

Cuando te sientas acorralado por una prueba de fe o enfrentes una situación difícil, piensa en el cristal. Sin fuego, jamás brillaría. ¿Y qué hay de tu día hoy? Enfrenta los desafíos que «encienden tu buen humor» como oportunidades para crecer. Saldrás mucho mejor después de la lucha. Con Jesús, nunca entrarás en un horno sin salir resplandeciente como un cristal para el mundo. Y te aseguro que tu valor será mucho mayor que el de los cristales Swarovski.