Hoy
El viaje más corto
Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
"CREA EN MÍ, OH DIOS, UN CORAZÓN LIMPIO» (SALMO 51:10).
Hoy haremos el viaje más corto del mundo! ¿No entendiste? Te lo explico: ¿y si vamos al patio de tu casa? Ah, ¿vives en un apartamento? No hay problema, piensa en el cuarto de los descartes o «el desorden», como suelen llamarlo. Estos espacios en casa, o fuera de ella, sirven para muchas cosas.
Hablando de eso, en el siglo XV, la condesa Jacoba de Baviera tenía un castillo con un patio trasero llamado «Jardín de la cocina». Pero la sencillez quedó solo en el nombre, porque allí se encuentra uno de los jardines más emblemáticos de Europa. Si alguna vez visitas Países Bajos y quieres ver un océano de tulipanes de colores, conoce Keukenhof: un inmenso jardín con nada menos que siete millones de flores que se exfienden hasta que las pierdes de vista.
¿Y qué hay de mi patio? Es muy diferente. Allí dejo de todo: un tendedero de ropa, azulejos apilados en un rincón, un triciclo de colores en otro y, para la diversión de mi hija, una enorme bola de plástico inflable en la que entra para rodar por el césped como un astronauta.
¿Has notado cómo nuestro patio puede convertirse en un álbum tridimensional de recuerdos? Puede haber una maleta vieja, unos botines embarrados colgados, una escoba con el mango roto o hasta una manguera que fue cañón en la última guerra de agua. Solo basta con observar nuestro «rincón del desorden» y los recuerdos empiezan a brotar en la memoria.
¿Y por qué nos apegamos tanto a eso? Por la misma razón por la que ponemos una foto familiar en la pantalla de nuestro celular: los seres humanos somos fanáticos de guardar cosas de la vida. Cuando son valiosas, ya sea por las personas o los momentos, se convierten en nuestros tesoros de recuerdos felices. Pero cuando son tristes o dolorosos, se convierten en una pila de escombros que pesa en la mente y el corazón.
Entonces, ¿cómo está el patio de tu corazón? ¿Lleno de flores y recuerdos felices o repleto de resentimiento y culpa? Naciste para coleccionar experiencias hermosas, de esas que valdrá la pena recordar en el cielo, y no para llenarte de cosas horribles. Guarda los momentos buenos y no los malos.
Haz hoy una limpieza en las estanterías de tu mente y prepárate para gran día que tienes por delante. Con Jesús, es posible transformar tu patio en un hermoso jardín. Solo invítalo a hacer la limpieza.