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Versículo:«Y CADA SEMANA, EN EL SÁBADO, TODOS LOS HOMBRES VENDRÁN A POSTRARSE DELANTE DE MÍ» (ISAÍAS 66:23, DHH).
Existe una isla llamada Miconos, en Grecia. Allí, casi todas las casas son increíblemente blancas y tienen ventanas de madera pintadas de azul, El mar que baña esta ciudad es absurdamente transparente, y los pescadores salen al amanecer en busca del alimento de cada día. La vida en ese lugar parece haberse detenido en el tiempo, lo que lo convierte en un refugio natural contra la desesperación y la agitación de las grandes ciudades.
Entre las curiosidades de esta isla, hay una iglesia muy especial, una de las más distintas, encantadoras y fotografiadas por los turistas. Está pintada de blanco sobre cemento áspero y, como muchas construcciones griegas, su techo tiene la forma de una enorme pelota de fútbol cortada a la mitad. Su nombre es Iglesia de Panagia Paraportiani, y fue construida en 1425, justo a la entrada de un pequeño pueblo llamado Kastro. De hecho, su nombre significa «la dama junto a la puerta», porque a través de ella se accede a las demás casitas y callejuelas tan típicas de Grecia. Es decir, para entrar al pueblo, hay que pasar por esta iglesita.
Lo que más llama la atención es el paisaje que combina la belleza del cielo azul, el mar también azulado y esta iglesia blanquísima, que parece un pastel de crema chantillí junto a una piscina. Esta imagen de pureza nos recuerda la verdadera razón de la existencia de la iglesia: ser la puerta de entrada a una vida mejor, en un encuentro maravilloso con Dios.
Hoy es sábado, y lo que hagamos en este día debe fortalecer nuestra amistad con jesús. Hay gente que lo arruina convirtiéndolo en un cúmulo de prohibiciones y obligaciones. No veas el sábado así. Cuando, en la creación, Dios ideó el séptimo día, la idea era que fuera algo especial, agradable e inolvidable. Como esta preciosa iglesia griega, el sueño de Dios era pasar todo el día con Adán y Eva en el jardín del Edén. Y aunque el pecado dañó casi todo, el sábado sigue siendo una invitación celestial a vivir una aventura eterna mucho más fantástica.
Hagamos de este día un paseo especial junto a Jesús. ¿Y si vamos a la casa de Dios para encontrarnos con quien siempre está «al lado de la puerta» de nuestra vida? No te arrepentirás de disfrutar cada instante con él. Y todo lo que venga después será eterno, puro y bueno.
Aprovecha este privilegio y lleva tu Biblia contigo. ¡Valdrá la pena!