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Versículo:«DIOS [...] PUEDE LOGRAR MUCHO MÁS DE LO QUE PUDIÉRAMOS PEDIR O INCLUSO IMAGINAR» (EFESIOS 3:20).
No estoy de acuerdo con esto, pero como involucra la tradición de un país, aprendamos algunas lecciones. Estoy hablando de España. ¿Has oído hablar de las corridas de toros? Es un duelo mortal entre dos combatientes persistentes: el torero, cuya tarea es provocar; y el toro, uno de los animales más traicioneros que existen. En la capital española, Madrid, hay una enorme plaza de toros llamada Plaza de las Ventas, con capacidad para poco menos de 25 mil personas. Aquí te dejo algunas curiosidades sobre las corridas de toros:
* El toro tiene una visión dicromática, por lo que la capa (o «muleta») del torero es roja únicamente por motivos estéticos. Además, sirve para disimular las manchas de sangre del animal.
* El objetivo del torero es llevar al toro al agotamiento físico y emocional, y luego matarlo con una estocada al corazón o a los pulmones. Muchos defensores de los derechos animales consideran esta práctica cruel y equivalente a tortura.
* Las maniobras finales son extremadamente arriesgadas para el torero, quien se encuentra a centímetros del toro enfurecido y listo para masacrar a lo que se le ponga enfrente.
* Varios toreros han resultado gravemente heridos por cornadas violentas, e incluso algunos han perdido la vida por una mínima distracción o un error de cálculo en ese escenario del horror..
.... No sé tú, pero yo no quiero ver una corrida de toros. ¿Para qué alimentar los ojos con esta violencia contra los animales? Ahora bien, el trato con el pecado puede ser algo parecido. Si jugamos a acercarnos cada vez más a la tentación brutal, un día nos vencerá fatalmente.
Así como en una corrida, en la vida, el que menos se cansa es el que prevalece. Nunca te descuides de las artimañas de Satanás, que te provoca con insistencia. El enemigo jamás querrá tu bien; al contrario, hará todo lo posible para derrotarte de la manera más humillante posible. Pídele a Dios en oración, que te dé fuerzas para la lucha entre el bien y el mal. No provoques a las tinieblas, ni de lejos ni de cerca. Sigue adelante, aferrado al poder de Jesús en todo. Solo con él saldrás con vida del escenario del pecado. Tu salvación vale mucho como para ponerla en riesgo por una toreada traicionera.