
Audios narrados con IA
Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.
Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.
Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.
Opciones de lectura
Versículo:«DELÉITATE EN EL SEÑOR» (SALMO 37:4).
Me creerías si te digo que existe una ciudad en este planeta cuyos habitantes no alcanzan a llenar un ómnibus de larga distancia? La ciudad más pequeña del mundo está en Croacia y tiene un nombre bastante curioso: Hum. En el último censo realizado allí, que seguramente no dio mucho trabajo, se contaron exactamente 28 habitantes. Parece un chiste, ¡pero no lo es!
El municipio de Hum está reconocido oficialmente por el gobierno de Croacia y tiene el mismo estatus que cualquier otra ciudad. La única di ferencia es que esta pequeña villa parece salida de un castillo medieval del siglo XI, con su propia tienda de suvenires y hasta estacionamiento. Como, imaginarás, muchos de sus habitantes están emparentados, casi como si fuera una gran familia en la que el hermano mayor es el alcalde. Con todo, esta minúscula ciudad no ocuparía ni un solo piso de un edificio en Tokio, la ciudad más grande del mundo, con más de 37 millones de habitantes..
Entre la ciudad más grande y la más pequeña del mundo está, precisamente, la tuya, el lugar donde vives. Y dime: ¿te gusta vivir ahí?
Un día, Abraham salió de su ciudad natal y, bajo las órdenes de Dios, partió hacia un lugar que no conocía. Años después, también estableció su propio pueblo con su familia en Palestina. Por otro lado, su sobrino Lot quedó tan fascinado con las atracciones de Sodoma y Gomorra que decidió mudarse allí. Pero esas ciudades eran tan perversas que Dios las destruyó con fuego del cielo apenas segundos después de que Lot escapara con sus hijas.
No sé dónde vives, pero sí sé una cosa: es mucho más fácil no perder a Jesús de vista cuando construimos nuestra propia «ciudad de Hum». Alla afuera hay demasiadas tentaciones, luces brillantes y publicidades engañosas. Basta con dejarse llevar por las grandes multitudes para perder de vista el cielo. Por eso, debes reservar un momento diario para estar con Dios, leer tu Biblia y orar, como si ese instante fuera tu castillo junto a él.
Pon al Señor en primer lugar, y él te dará fuerzas para construir un destino mucho mejor y eterno. No dejes que el tamaño de tu ciudad ahogue la consagración de tu corazón. Un pequeño pueblito con Cristo vale un millón de veces más que una gran metrópoli sin esperanza, como Sodoma.
Sé uno con Jesús. No te arrepentirás.