Devocionales Matutinos

Oración por un Poco Más de Vida - 3

Adultos 2 · Del libro Las oraciones mas poderosas de la biblia

Versículo:

En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte [...]. Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y lloró Ezequías con gran lloro. 2 Reyes 20:1-3

¿Cómo está tu vida con Dios?

A veces la vida nos pone en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Al menos, eso creemos los mortales.

Daniel, de padre desconocido, había nacido de una madre drogadicta. No tuvo defensas para enfrentar tanta adversidad en su infancia y su adolescencia; y la droga lo atrapó en los primeros años de su juventud. Lo conocí en el Hospital Muñiz, de Buenos Aires, un centro especializado en enfermedades infectocontagiosas. Daniel tenía solo veinte años, y el sida lo estaba matando. Alguien me pidió que lo visitara. Entonces yo era un ministro joven, ilusionado con la vida y entusiasmado con mi fe.

Cuando llegué a la sala general aquella tarde plomiza de junio de 1994, donde Daniel me esperaba, sentí que la vida se detuvo. Se trataba de una sala de enfermos terminales. Me hallaba en la frontera de la muerte. Recuerdo la escena, que mi memoria reproduce como en cámara lenta: Daniel yacía solo en una cama que estaba a la izquierda, al final de una de las tres filas de camas que había en la sala, debajo de una ventana que apenas dejaba entrar un poco de luz. Su rostro demacrado esbozó una sonrisa cuando me vio. Le tomé la mano y, no sé por qué, me puse a orar. Tampoco sé por qué, en mi oración recordé el pedido de Ezequías: "Dame un poco más de vida". Quizá fue el mismo hecho de haberlo visto tan joven, no merecedor de una muerte prematura. ¡Toda muerte es precoz! Le dije a Dios, quizás imprudentemente: "Estoy seguro de que le vas a dar más años de vida, como a Ezequías". Cuando terminé de orar, lo abracé y Daniel lloró sobre mi hombro.

Dios no le dio más años de vida. Daniel murió unos meses después de aquella visita. Pero jamás pensé que Dios no había contestado esa oración. Daniel se convirtió a Cristo en la frontera de la muerte.

Oración: Señor, que la vida que me concedas sea para tu gloria.

Devocionales del Martes, 6 de marzo de 2018 ›