Devocionales Matutinos

No Dejes de Ir a la Iglesia

Adultos 2 · Del libro NUESTRA ESPERANZA

Versículo:

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

Ir a la iglesia no es una cuestión de elección personal, sino de necesidad espiritual. La vida cristiana es como una brasa. Si está cerca del fuego, permanecerá caliente y viva; pero si se aparta, rápidamente se enfriará y se transformará en solo un pedazo de carbón. No dejes de ir a la iglesia. La distancia de los hermanos, de la alabanza, de la predicación y del estudio de la Biblia acabará colocándote lejos de Dios.

No dejes de ir a la iglesia simplemente porque está lloviendo; eso no te apartaría del trabajo, de la escuela o de tus actividades sociales. No dejes de ir a la iglesia porque está haciendo frío; en ella encontrarás el calor que realmente necesitas. No dejes de ir a la iglesia porque estás cansado; en ella se renovarán tus fuerzas.

No dejes de ir a la iglesia porque puedes escuchar buenos sermones por la televisión o por Internet; tu casa nunca sustituirá la casa de Dios. No dejes de ir a la iglesia porque te faltan buenas prendas de vestir; Dios ve tu corazón. No dejes de ir a la iglesia porque eres pobre; la entrada es gratuita.

No dejes de ir a la iglesia porque la música no te agrada; Dios escuchará la alabanza de tu corazón. No dejes de ir a la iglesia porque el predicador o la predicadora no son tan talentosos; Dios puede usar a personas simples para alcanzar tu corazón. No dejes de ir a la iglesia porque queda lejos de tu casa; Dios siempre va al extremo para buscarte a ti.

No dejes de ir a la iglesia porque no hay estacionamiento para tu auto; el encuentro con Jesús compensa una corta caminata. No dejes de ir a la iglesia porque fuiste ignorado o maltratado; quien deja de participar por causa de las personas nunca entró en ella por causa de Jesús.

No dejes de ir a la iglesia porque es fría; tú puedes llevar el calor que está faltando allí. No dejes de ir a la iglesia porque tienes algún pecado en tu corazón; es en el “hospital” donde se curan las enfermedades. No dejes de ir a la iglesia porque tu nombre no está más en la lista de los miembros; él continúa en el corazón de Dios.

No dejes de ir a la iglesia porque ella es imperfecta; si encontraras una perfecta y formaras parte de ella, se transformaría en imperfecta también. No dejes de ir a la iglesia por cualquier motivo, con excepción de aquellos que tú podrías presentarle personalmente a Dios. A fin de cuentas, tú no eres tan malo como para que no puedas participar ni tan bueno como para que debas quedarte afuera.

Devocionales del Sábado, 26 de octubre de 2019 ›