Devocionales Matutinos

Cristo o Barrabás

Adultos · Del libro Pero hay un Dios en los cielos...

Versículo:

«Reunidos, pues, ellos, les preguntó Pilato: "¿A quién queréis agosto que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?». (Mateo 27:17)

De todos los contrastes de las escenas de la Pasión, el más sorprendente y significativo es, sin duda, el relato de Cristo y Barrabás. ¿Quién era Barrabás? Reuniendo todos los datos bíblicos, sabemos que era un preso famoso que, según algunos códices, se llamaba Jesús Barrabás. Era un bandido y un homicida. Elena White añade: «Este hombre había aseverado ser el Mesías. Pretendía tener autoridad para establecer un orden de cosas diferente para arreglar el mundo. [...] Bajo el manto del entusiasmo religioso, se ocultaba un bribón empedernido y desesperado, que solo procuraba cometer actos de rebelión y crueldad» (El Deseado de todas las gentes, pág. 681).

Pilato quería usar el enorme contraste moral y humano existente entre Cristo y Barrabás para despertar en el pueblo el sentido de justicia y suscitar compasión hacia Jesús: « ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?». La respuesta parecía obvia, pero Pilato se equivocó: «Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiera a Barrabás y que se diera muerte a Jesús» (Mateo 27:20) y la respuesta del pueblo fue elegir a Barrabás. Cuando Pilato quiso interceder nuevamente por Jesús, ellos volvieron a dar voces gritando: « ¡Sea crucificado!».

¿Cuál fue el proceso psicológico de esta absurda, inicua, injusta, infame y cruel respuesta? Es a través de la conciencia, iluminada y esclarecida por el Espíritu Santo, que Dios nos revela su voluntad y nos convence, pero los líderes religiosos de Jerusalén habían quebrantado sus conciencias mediante tres acciones lamentables: en primer lugar, condenaron a Jesús a muerte antes de juzgarlo; en segundo lugar, usaron todo tipo de intrigas para llevar a cabo sus planes, sin importarles la fabricación de pruebas y testigos falsos; en tercer lugar, manipularon al pueblo para que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús, incluso insinuaron a Pilato veladas amenazas de denunciarlo ante el César si lo soltaba.

Cuando se anula la conciencia, las pasiones se desatan, y se pueden cometer los actos más horrendos y elegir las opciones más absurdas. Por ello, cuando necesitamos escoger entre Cristo y «Barrabás», estemos plenamente seguros de que tenemos una conciencia limpia y esclarecida.

Hoy es tu oportunidad de elegir a Jesús. Hazlo y decide vivir tu vida para honrar su nombre.

Envía tus saludos a devocionaladultos@gmail.com

Devocionales del Jueves, 6 de agosto de 2015 ›