
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Opciones de lectura
Versículo:«Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros» (Éxodo 3: 14).
Dios tiene muchos nombres en la Biblia, pero la revelación de Dios hacia Moisés es contundente. Dios es Dios, el existente, el eterno y el que siempre ha sido, no existe lenguaje humano para describir su grandeza. Yo soy todo lo llena, es el principio y el fin; la mente finita nunca podrá comprenderlo.
En los tiempos de Moisés, la sociedad se refería a sus deidades de diferente. manera. Eran imágenes esculpidas en piedra, plata, oro o cualquier otro material. Con el simple hecho de ser representados revelaban su falsedad como dioses y la gente atribuía poderes a ciertos dioses que adoraban, de manera que había tantos dioses como temores y necesidades en el hombre. Por su parte, Dios se revela ante Moisés como el Eterno. No hay nadie fuera de él ni existe otro fuera de él; todo cuanto el hombre llama dios es nada frente a su presencia, pues no solo tiene poder sobre los elementos de la naturaleza, sino que es el creador, el originador de todo cuanto existe no solo en esta tierra, sino en el universo entero.
Moisés estaba hablando con el autor de toda la creación, con alguien que no necesita nombre, pues no hay manera de confundirlo. No es otro Dios en medio de dioses, sino que es el único Dios y fuera de él no existe otro. Dios escogió cómo revelarse ante Moisés, sin hacerlo directamente porque, de haber sido el caso, Moisés habría sido destruido por su santidad. Con paciencia, Dios le fue enseñando a Moisés quién era él; la mente finita y no preparada de Moisés requería tiempo e instrucción.
Revelar a Dios frente a los israelitas era un tremendo desafío. Un pueblo esclavo, inculto y acostumbrado al politeísmo egipcio podría fácilmente percibir a Dios como si fuera algún otro. El Señor, por tanto, le dijo a Moisés que le dijera a Israel que había sido enviado por Yo soy. ¿Por quién? Por Yo soy, por el existente, el único, el eterno y el permanente Dios.
Mi querido amigo, el gran Yo soy sigue aquí para siempre. El tiempo no existe para él. El Dios eterno se ha dignado en buscarte; el maravilloso Dios que se sigue revelando porque su deseo es salvarte. No puede hablarte directamente porque serías destruido, pero sigue buscando formas para hacerlo, de manera que puedas escucharlo y entender que solo él te puede salvar. Ven al Señor, al eterno, al único Dios, porque su amor y su gracia son para siempre.