
Audios narrados con IA
Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.
Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.
Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.
Opciones de lectura
Versículo:«Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte» (Éxodo 32: 19).
Para Moisés, estar frente a la presencia de Dios fue una experiencia que contados mortales han podido experimentar sin ser destruidos. Habían pasado cuarenta días y cuarenta noches sin que Moisés hubiera bebido agua y probado alimento. Estar frente al pan de vida, frente al agua de vida, frente al Dios todopoderoso, suplía sus energías y saciedad. El tiempo y el espacio no eran importantes.
Mientras este grandioso líder espiritual hablaba con Dios, el pueblo se desenfrenaba porque le parecía que cuarenta días y cuarenta noches era demasiado. Quizá Moisés había muerto en la montaña; quizá había caído a un acantilado y su cuerpo se encontraba inerte en el fondo de un barranco: «No sabemos qué le haya acontecido» (vers. 23), gritaba la multitud, y presionaba a Aarón para que le hiciera un dios que pudiera adorar. Aarón talló con el oro recolectado un burdo becerro de oro. La gente enloqueció en su lujuria e, increíblemente, después de tanta evidencia a favor del poder de Dios ahora gritaban irreconocibles en adoración a los «dioses» que los habían librado de Egipto. Satanás se apoderó de sus mentes llevándolos no solo a una idolatría colectiva, sino a una orgía pecaminosa que los arrastró a la depravación.
Moisés, al bajar de la montaña, no pudo creer lo que sus ojos le mostraron. Semejante escenario lo hizo llenarse de un celo santo por la presencia de Dios y rompió las tablas de la ley, no sin después quemar el becerro de oro y disolverlo en agua. Entre tanto, los levitas mataron a tres mil idólatras en el campamento.
La historia se repite generación tras generación. Mientras algunos pocos buscan a Dios y se consagran a su causa, miles o millones más viven desenfrenados en sus orgías e idolatrías. Nada es importante ni sagrado y deliberadamente se burlan de la fe de aquellos que han subido a la montaña. Se mofan de aquellos que los amonestan y les preguntan: «¿Dónde está tu Dios? Ha pasado tanto tiempo desde que dijo que regresaría. ¡No sabes qué le ha pasado! Desde que tengo uso de razón escucho que dicen que viene pronto, ¡nada pasa! ¡Mira, este es mi becerro! ¡Estos son mis dioses, mi plata y mi oro! Sigue con tu Dios porque yo puedo vivir sin él».
¿Piensas igual? ¿Crees que es demasiado tiempo? Cuando sirves a Dios y estás con él en la montaña, el tiempo y el espacio no importan. Lo verdaderamente significativo es que Dios pronto vendrá, estés preparado o no. pronto vendrá, estés preparado o no. ¡Él vendrá! Hayas muerto o vivas, ¡él vendrá! ¿Quieres prepararte ahora? Recuerda que todo es por su gracia.