Devocionales Matutinos

La Gloria del Señor Llenó el Santuario

Hoy

Adultos · Del libro Por su Gracia

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo» (Éxodo 40: 34).

Los profetas como Isaías que vieron el trono de Dios quedaron asombrados y llenos de temor porque siendo pecadores habían visto la gloria. Habacuc registra con reverencia: «Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra» (Habacuc 2: 20). Cada uno de ellos registra la magnificencia de un Dios todopoderoso que se digna en convivir con sus hijos, los humanos. En la travesía del pueblo de Israel a la tierra prometida, el Señor le pidió a Moisés que se encargara de la construcción del santuario. Su propósito era habitar en medio de ellos.

¿Un ser santo, creador del cielo y de la tierra, infinito y eterno estaba habitando un rústico santuario que no se comparaba en nada con la majestad del trono de Dios? ¿Por qué? Satanás había acusado al Señor de estar en su trono omnipotente de recibir la adoración de todo el universo de manera egoísta y arbitraria. Según él, Dios era aparentemente un ser que no se preocupaba por sus hijos, sino por él mismo y que se trataba de un Dios narcisista que estaba en el centro de todo sin que le importaran sus criaturas. Todo esto no tiene sentido cuando Dios mismo deja su trono de gloria en su reino eterno y viene a habitar en medio de su pueblo. La santidad de Dios llenó el humilde santuario del desierto demostrando así su gran amor.

Apocalipsis capítulo 4 muestra la adoración celestial, los relámpagos, los truenos, los serafines, los querubines, los 24 ancianos y todo el séquito celestial que se postraba delante del Rey del universo exclamando: «Santo, santo, santo». Efectivamente, Dios es todopoderoso, pero dejó su trono de gloria para desenmascarar las acusaciones falsas de Satanás.

Como padre amoroso viene a convivir y a rescatar a sus hijos descarriados, demostrándole así al universo que es un Dios de amor que anhela salvar a sus hijos, aunque estos no lo entiendan. La gloria de Dios llenó el santuario terrenal, pero esa gloria revelada en Jesucristo puede llenar tu corazón. El mismo Dios del desierto en el santuario es el mismo Dios manifestado en la cruz por amor a ti. ¿Quieres aceptarlo como tu Dios de amor? Cuando lo aceptes, su gloria salvadora te redimirá para siempre, porque todo es por su gracia.

Devocionales del Miércoles, 4 de noviembre de 2026 ›