Un Dios que Sabe Oírte
“La mano del Señor no se acortó para salvar, ni se agravó su oído para oír” (Isaías 59:1).
“La mano del Señor no se acortó para salvar, ni se agravó su oído para oír” (Isaías 59:1).
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Apocalipsis 3:15).
«Si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios [...] nos perdonará» (1 Juan 1: 9).
«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil. 4: 13).
«En medio de muchos pueblos, los que queden del pueblo de Jacob 7 serán como el rocío que envía el Señor, como las…
«Alégrense los que buscan tu protección; canten siempre de alegría». Salmo 5: 11
«Y lo he llenado de inteligencia... en toda clase de arte» Éxodo 31:3 (REINA VALERA CONTEMPORÁNEA)
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