Devocionales Matutinos

Alejandro Graham Bell

Jóvenes 2 · Del libro Persigue Tus Sueños

Versículo:

A todo el mundo le gusta una respuesta apropiada; ¡es hermoso decir lo correcto en el momento oportuno! Proverbios 15:23.

Uno de esos días fríos y lluviosos de marzo de 1875, un joven escocés alto, de cabello negro y rizado, con patillas largas y bigote caído, esperaba fuera de la oficina de José Henry, secretario del Instituto Smithsonian. Su ánimo estaba tan gris y triste como las nubes que cubrían los cielos de Wáshlngton, D.C.

-Sr. Bell, ¡qué gusto verlo! -lo saludó Henry-, ¡Pase a mi oficina! Puedo darme cuenta de que algo lo tiene muy preocupado. Siéntese y dígame cuál es su problema.

Alejandro Bell suspiró y cerró los ojos, mientras pensaba por dónde comenzar. Por fin dijo:

-He estado tratando de enviar palabras articuladas a través de los cables. No veo qué pueda impedir que si le hablara desde Boston usted me escuchara aquí, en Wáshington.

-Usted tiene el germen de un gran invento -lo animó Henry-. ¿Cuál es el problema?

-Yo sé que tengo que variar la intensidad de un impulso eléctrico de la misma manera en que varían las ondas sonoras -continuó Bell-. El problema es que no tengo el conocimiento necesario sobre electricidad para completar el experimento.

-Entonces, ¡consígalo! -le respondió Henry, poniéndole la mano sobre el hombro al joven inventor-, Morse superó sus dificultades en este orden, aun cuando no era más que un simple pintor. ¡Usted también puede hacer lo mismo!

-Muchas gracias, señor -dijo Alejandro con una sonrisa forzada-. No tengo planes de rendirme. ¡Estoy seguro de que lo lograré!

En junio del mismo año envió las primeras notas musicales por los cables, y nueve meses más tarde llamó a su asistente a través de la línea: -Señor Watson, hágame el favor de venir. Lo necesito.

-De no ser por el señor Henry, me hubiera rendido -confesó Bell a sus amigos más tardeAquel día en su oficina, me hizo creer que podía triunfar. Si no hubiera sido por sus palabras de ánimo, nunca hubiese Inventado el teléfono.

Las palabras bondadosas, de ánimo y esperanza son fáciles de pronunciar. Solo toman unos instantes y no cuestan nada. Cuán a menudo dejamos de decir "lo correcto en el momento oportuno".

Este puede ser un proyecto para el día de hoy: encuentra a una persona triste y desanimada. Piensa en algo que le puedas decir para animarla.

Febrero 20

Devocionales del Jueves, 20 de febrero de 2020 ›