Devocionales Matutinos

Josefina

Jóvenes 2 · Del libro Persigue Tus Sueños

Versículo:

No juzguen a los demás, y no serán juzgados. Mateo 7:1.

Espérame aquí -le pidió Josefina a su prometido, Napoleón Bonaparte, al llegar a la oficina de su abogado, Monsieur Raguideau. Siendo que accidentalmente la puerta quedó entreabierta, Napoleón pudo escuchar todo lo que se dijo en la oficina.

-Planeo casarme con el General Bonaparte -le explicó Josefina a su abogadoQuiero que sea usted el primero en saberlo.

-Mi querida dama -exclamó el abogado-, piense cuidadosamente antes de dar un paso de tanta importancia. Si fuera tan imprudente en insistir en esta boda disparatada, se arrepentirá todos los días de su vida. ¿A quién se le ocurre que una mujer inteligente se desperdicie en un hombre cuya única fortuna consista en una espada y su uniforme?

Aunque Napoleón se llenó de ira por el consejo, decidió no decir nada al respecto. Un mes más tarde, Napoleón y Josefina se casaron. Ocho años después, el Senado francés lo proclamó emperador de Francia.

En el día de la ceremonia de coronación, Napoleón recordó los comentarios de Monsieur Raguideau y de inmediato ordenó que el abogado viniera al palacio. Al llegar, encontró a Napoleón y a Josefina vestidos en sus túnicas especiales y listos para la coronación.

-Ah, Monsieur Raguideau, qué gusto me da verlo -lo saludó Napoleón-, ¿Se acuerda aquel día en 1796 cuando acompañé a Josefina a su oficina? ¿Recuerda el consejo tan desfavorable que le dio? ¿Qué me dice ahora?

-Señor, ¿en realidad escuchó aquella conversación? -tartamudeó el pobre abogado, sintiendo que se le encendía el rostro de vergüenza. -¡Escuché cada palabra, y no las he olvidado!

Al oírlo, el abogado palideció de temor. No podía siquiera imaginar la suerte terrible que podría correr ahora.

-¡En este día, te condeno a ir a Notre Dame para que seas testigo de la ceremonia de mi coronación, y ocupes el asiento que he reservado especialmente para ti! ¡En el futuro, tal vez no serás tan apresurado en emitir un juicio!

-¡En realidad así será, señor! -respondió Monsieur Raguideau con un suspiro de alivio, y salió apresuradamente para tomar su lugar en la ceremonia. Pueden estar seguros de que habrá pensado dos veces antes de juzgar nuevamente el carácter de otra persona.

Marzo 29

Devocionales del Domingo, 29 de marzo de 2020 ›