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Versículo:Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. No fue pagado con oro ni plata, los cuales pierden su valor, sino que fue con la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha. 1 Pedro 1:18, 19.
-¡Mi reloj! ¡Ha desaparecido! -exclamó Claude-. ¡Me han robado! El compositor, de 22 años de edad, estaba frente al estante donde había guardado el reloj y miraba la cajita vacía que tenía en la mano. Había guardado el reloj de oro en el rincón del guardarropas al regresar de Moscú, luego de su visita a los von Meck. La Sra. von Meck se lo había obsequiado como una muestra de gratitud por haber ayudado a sus hijos con la música.
-¡Oh, no! -se lamentaba Claude-, ¿Qué voy a hacer? El reloj era único en su especie. ¡Nunca lo podré reemplazar! Me pregunto quién podrá ser el ladrón.
Papá Debussy tosió y cambió de posición en la silla donde estaba sentado.
-Papá, ¿quién pudo haber sido? -Claude se acercó a su padre con los puños apretados¿Quién ha estado aquí, en casa?
El rostro de su padre se ruborizó, y sintiéndose culpable tartamudeó:
-Yo... yo... yo fui el que... que lo tomó.
Claude lo miraba Incrédulo.
-Pero ¿por qué? ¿No sabías lo mucho que significa ese reloj para mí?
El Sr. Debussy se puso de pie y apoyó su mano temblorosa en el brazo de su hijo.
-Lo siento, Claude. Debería haberte pedido permiso primero, pero no quería que te enteraras de lo mal que están las finanzas familiares. Empeñé tu reloj para pagar las deudas.
-¡Oh, padre! No tenía la menor idea de lo crítica que estaba la situación. Aún tengo el dinero que recibí como premio por mi cantata. Puedo contribuir con algo a las finanzas familiares.
-Entonces, úsalo para recuperar tu reloj -suspiró el Sr. Debussy.
Claude corrió a la casa de empeño y pagó el precio que pedía el prestamista. El reloj era nuevamente suyo.
Tú eres como ese reloj: eres único en tu especie, una posesión preciosa de Jesucristo. Él hubiera querido tenerte siempre a su lado, por lo mucho que te ama. Un ladrón llamado Lucifer tomó posesión de la humanidad y se tenía que pagar un precio de rescate.
Jesús lo pagó en la cruenta cruz del Calvario, con su propia sangre. Murió por ti. ¡ Le perteneces una vez más!
¿Puedes ahora comprender lo mucho que te ama Jesús?
Abril 22