Devocionales Matutinos

Ray Félix

Jóvenes 2 · Del libro Persigue Tus Sueños

Versículo:

Pero los justos florecerán como palmeras y se harán fuertes como los cedros del Líbano. Salmo 92:12.

Ray Félix, como la mayoría de los jugadores de baloncesto, creció semejante a un árbol. A los doce años de edad, medía 1.85 m, mucho más que todos sus compañeros de clase.

-¡Hijo mío, pero qué grande estás! -comentó su maestro frente a toda la clase-. Ven aquí, quisiera medirte.

Ray trataba de achicarse al pasar a la pared donde esperaba el maestro con su cinta de medir. Sentía que le ardía la cara. Inclinó la cabeza de vergüenza, porque todos los niños se reían. Quería llorar, pero sabía que eso solo les causaría más risa.

-¿Por qué no puedo ser como los demás chicos? -se preguntaba Ray-, No me gusta ser tan alto. Todos se burlan de mí y nadie quiere ser mi amigo. ¡Cómo desearía dejar de crecer!

Pero no dejó de crecer. Cuando tuvo 18 años de edad, medía 2,11 m, pero ya no se lamentaba por su estatura. Aprendió a ver en ella una gran ventaja cuando se encontraba en la cancha de baloncesto. Aprovechó al máximo esa ventaja, e hizo del baloncesto una carrera profesional. Tanto es así que pudo jugar con los Bullets, los Knicks y los Lakers. Después de jubilarse, se dedicó a administrar un centro comunitario para niños en Harlem, Nueva York, desde donde ayudaba a niños desprotegidos a caminar correctamente por el sendero de la vida, con sus cabezas en alto, con dignidad.

¿Cuál es tu estatura? No me refiero a la física sino a la espiritual. ¿Has crecido muy alto y fuerte como un árbol? Los cristianos justos y semejantes a su Dios sobresalen en una multitud igual que un árbol en medio de una pradera. Ser así no siempre es fácil o divertido. Los que no temen a Dios muchas veces se burlan de aquellos cuyos principios son firmes.

Si eso te ha sucedido, anímate. Jesús experimentó lo mismo cuando vivió en este mundo. Su carácter justo lo hizo sobresalir como un cedro del Líbano entre el pastizal de sus compañeros que no temían a Dios. Se burlaban de él porque no participaba en acciones dudosas. Debió haber sido doloroso para el joven Jesús, pero no cedió a las burlas de los demás. Siguió haciendo lo que era correcto. Nunca tuvo que agachar su cabeza de vergüenza. Y te puede ayudar a hacer lo mismo.

Mayo 11

Devocionales del Lunes, 11 de mayo de 2020 ›