Devocionales Matutinos

Jorge Whitefield

Jóvenes 2 · Del libro Persigue Tus Sueños

Versículo:

Tienen que nacer de nuevo. Juan 3:7.

-¡Señor Whitefield! ¡Señor Whitefield! A Jorge Whitelield levantó la vista y alcanzó a ver a una mujer acongojada que se tambaleaba en la ribera del río Támesis y agitaba los brazos. Al acercarse un poco más, se dio cuenta de que era la esposa de uno de los reos de la cárcel a quien visitaba regularmente.

-He hecho algo terrible -sollozó la señora y cayó a sus pies-. Ya no soportaba los llantos provocados por el hambre de mis hijos, así que, me arrojé del puente. Un caballero nadó hasta donde yo estaba y me rescató. ¿Puede ver cuán perversa soy? ¿Habrá esperanza para mí?

-Tenga, tome este dinero y compre comida para usted y los niños -la consoló Jorge mientras le entregaba unas monedas-. La visitaré a usted y a su esposo en la cárcel esta misma tarde.

Whitefield fue a la cárcel como había prometido, y llevó su Biblia consigo. Abrió el Libro Sagrado en el Evangelio según San Juan, capítulo 3, y comenzó a leer acerca del nuevo nacimiento. La pareja escuchó en silencio hasta que llegó a los versículos 15 y 16:

"Para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Pues Dios amó tanto al mundo..."

-¡Lo creo! ¡Lo creo! -gritó la mujer extasiada-. ¡No pereceré porque creo en Jesús! ¡He nacido otra vez!

-¡Ayúdeme! -exclamó el esposo de la mujer tomando a Jorge de la manoSoy un pecador camino al infierno.

-"Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él...”

-¡Yo también creo! -exclamó el esposo-, ¡He nacido otra vez! ¡Qué gozo, qué gozo, qué gozo!

Jorge estaba asombrado. Él había luchado por más de un año para lograr lo que estos dos seres humanos experimentaron en unos pocos instantes. Recién después de varios meses estuvo dispuesto a aceptar la salvación como un don gratuito de Dios, tal como lo había hecho esta pareja. Cuando dejó de pensar en el asunto y simplemente creyó, ocurrió lo que tanto deseaba: el nuevo nacimiento, el gozo de saber que sus pecados habían sido perdonados. A partir de ese día, Jorge Whitefield proclamó gozosamente el mensaje del "nuevo nacimiento”. Junto con Juan y Carlos Wesley, ayudó a iniciar un poderoso reavivamiento en Inglaterra y Estados Unidos, respectivamente, durante el siglo XVIII.

Junio 08

Devocionales del Lunes, 8 de junio de 2020 ›