Devocionales Matutinos

Virginia Randolph

Jóvenes 2 · Del libro Persigue Tus Sueños

Versículo:

La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos. Proverbios 15:1.

Señorita Randolph, viene una señora por el camino con un palo muy grande en la mano -le advirtió uno de los niños.

La maestra principlante, de 18 años de edad, de la escuela Mountaln Road, reconoció a la mujer que venía como la madre de uno de los niños que había disciplinado el día anterior.

-Le daré su merecido a esta maestra, igual que a las otras -había amenazado aquella señora la noche anterior.

Ahora venía furiosa a cumplir su promesa.

-Dios mío, ayúdame -oró la señorita Randolph mentalmente, cuidándose de que los niños la vieran temblar.

-¡Tengo que hablar con usted! -le gritó la mujer enfurecida, mientras golpeaba el piso del salón con el palo.

-Me da gusto que haya venido -dijo con calma la señorita Randolph-, Hablaré con usted cuando termine la lectura devocional.

La mujer frunció el ceño, pero aceptó y se sentó. La lectura bíblica de esa mañana era 1 Corintios 13, acerca del amor. Cuando llegó el momento de la oración, la señorita Randolph dijo:

-Niños, esta mañana oraremos por esta querida mujer que nos ha venido a visitar, y le pediremos a Jesús que la bendiga.

Después de la oración, los niños cantaron el himno “Te quiero, mi Señor". Luego la maestra añadió:

-Niños, yo sé que están muy contentos de tener la primera visita hecha a nuestra escuela. Es una madre con dos niños encantadores. Todos han escuchado el dicho que dice: "La mano que mece la cuna mueve al mundo”. Ahora, le voy a pedir a esta buena señora que nos diga algunas palabras.

Había lágrimas en los ojos de aquella madre cuando se puso de pie para hablar.

-Vine por un asunto, y encontré otro. Nunca más volveré a molestarlos. Ya que estuvo dispuesta a dar una blanda respuesta a una madre airada, Virginia Randolph ganó una amiga y una defensora de su escuelita. La señorita Randolph llegó a ser una educadora negra sobresaliente, que viajaba constantemente promocionando más y mejores escuelas para su gente. La escuela que se inició con catorce alumnos, con el tiempo llegó a ser la escuela Virginia Randolph, que registró una matrícula de más de doscientos estudiantes.

Junio 23

Devocionales del Martes, 23 de junio de 2020 ›