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Versículo:Fue así como el rey Joás se olvidó de la bondad con que Joyadá, el padre de Zacarías, lo había tratado, y hasta mató a su hijo. Antes de morir, Zacarías sentenció: «El Señor es testigo, y habrá de pedirles cuentas» (2 Crónicas 24:22).
DURANTE SEIS AÑOS ATALÍA reinó sobre Judá e intentó exterminar a la descendencia real de Judá, pero Joás, siendo un infante, fue salvado milagrosamente por la intervención del sacerdote Joiada. Poco a poco, Joiada fue ganando la buena voluntad de generales y hombres del poder y cuando Joás cumplió siete años, fue presentado al pueblo como el sucesor de la dinastía davídica.
Joás comenzó a reinar como un niño teniendo la dirección del sacerdote Joiada. «Mientras el sacerdote Joyadá vivía, Joás hizo lo recto a los ojos del Señor» (2 Crón. 24; 2). Durante muchos años Joás reinó de acuerdo a la voluntad de Dios, y bajo su liderazgo, Israel confió en un monarca que guardaba la ley divina.
Pero luego de la muerte de Joiada, Joás y sus súbditos se apartaron de los requerimientos de Dios y comenzaron a vivir impíamente. Zacarías, hijo del sacerdote Joiada, fue inspirado por el Espíritu Santo para reprender al rey y a todo el pueblo y proclamó: «Así ha dicho Dios: " ¿Por qué quebrantan ustedes los mandamientos del Señor?" Eso les va a costar caro. Por haberse apartado del Señor, él también se apartará de ustedes» (vers. 20). Las palabras de Zacarías mostraban un fuerte reproche sobre la vida espiritual de los israelitas, pero Joás y los hombres de poder conspiraron «contra él, y por órdenes del rey lo apedrearon en el patio del templo del Señor, y lo mataron» (vers. 21).
¿Cómo fue posible que Joás ordenara la muerte de un hijo de Joiada, cuando fue Joiada quien le salvó la vida? El versículo de hoy dice: «El rey Joás se olvidó de la bondad con que Joyadá [...] lo había tratado». ¡Qué poca memoria tuvo este rey! Sin lugar a dudas, ordenar la muerte de Zacarías fue un acto traicionero y desleal, porque Joás le debía la vida a Joiada.
Muchos cristianos estamos representados en la poca memoria de Joás. El Señor nos dio la salvación, rompió las cadenas del pecado y nos permitió vivir en libertad. Por su gracia somos llamados «hijos de Dios» y cada día disfrutamos de las bendiciones celestiales. Sin embargo, ¿cuántas veces traicionamos a nuestro Salvador, teniendo pecados acariciados o negándonos a entregarle el corazón completamente?
En este día, Dios te invita a que recuerdes todo lo hizo por ti, y que de manera leal, vivas una vida que se ajuste a los parámetros del cielo.
Ejemplos y enseñanzas de los reyes.