Devocionales Matutinos

Emociones Controladas por Dios

Jóvenes · Del libro EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS

Versículo:

Pero Saúl se llenó de ira en contra de Jonatán (1 Samuel 20: 30).

SAÚL SABÍA QUE SU GOBIERNO CULMINARÍA CON ÉL MISMO, porque al desobedecer a Dios obstinadamente, él mismo había descalificado a su posteridad para continuar en la realeza hebrea.

Como David era un firme candidato a la corona, debido a sus excelentes logros militares y también al buen liderazgo que ejercía dentro del pueblo, la envidia y el odio crecieron sin límites en el corazón de Saúl. Si bien alguna vez David había tocado el arpa en el palacio y había sido querido por la casa del rey, el resentimiento que albergó Saúl lo convirtió en enemigo de David.

El rey pensaba deshacerse de la futura amenaza utilizando un almuerzo familiar (ya que David era su yerno), pero en acuerdo con Jonatán, David faltó a la mesa real. Fingiendo inocencia y preocupación, Saúl le preguntó a su hijo la razón de la ausencia de David. Cuando Jonatán le respondió que él le había dado permiso para faltar, la cólera de Saúl no conoció límites. Jonatán, como amigo de David, trató de defenderlo al preguntándole a su padre: «¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?», haciendo que la ira del rey se desbordara, al punto que «Saúl le arrojó la lanza para matarlo» (1 Sam. 20:32-33 La Biblia de las Américas).

Parece increíble, pero al dejarse llevar totalmente por sus alocadas emociones, Saúl intentó matar a su propio hijo, al que deseaba que fuera heredero de su corona.

Aunque a veces miremos a Saúl como alguien desquiciado y fuera de control, todos en algún momento de la vida le hemos permitido a nuestras emociones que tomen el control. Tim La Haye asegura esta afirmación del siguiente modo: «Todos hemos tenido la experiencia de permitir que nuestras emociones perjudiquen nuestro recto juicio [...] Todas las decisiones tomadas emocionalmente son malas decisiones. La vida bien llevada es aquella en la que tu mente controla tus emociones, nunca al revés» (Manual del Temperamento: Descubra su potencial, p. 129).

Y en tu caso, ¿tienes control sobre tus emociones, o reacciones y te violentas ante la menor provocación? ¿Le permites al Espíritu Santo que controle todo impulso pecaminoso para que su voluntad esté por encima de tus sentimientos?

Saúl como rey de Israel estaba destinado a ser un grande delante de su pueblo y de Dios. Toda su biografía podría haber estado entre los héroes de la fe, pero su obstinada desobediencia y su falta de dominio propio lo convirtieron en un ser digno de conmiseración. Nosotros podemos escribir una historia distinta en las páginas de nuestras vidas si le permitimos a Dios que controle nuestras emociones.

Ejemplos y enseñanzas de los reyes.

Devocionales del Domingo, 27 de marzo de 2022 ›