Devocionales Matutinos

Los Pompones de las Porristas

Jóvenes · Del libro Completamente al Azar"

Versículo:

Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (Lucas 7:37, 38).

Cuando las personas ven porras, inmediatamente piensan en las porristas, que agitan sus pompones en el aire mientras vitorean por su equipo de fútbol americano o de básquetbol. Los pompones a menudo tienen los colores del equipo y se sacuden más a medida que el equipo avanza. 

Los pompones no tienen nada de sutileza. Demuestran lealtad audaz para con un equipo. María Magdalena no tuvo pompones cuando mostró su apoyo a Jesús, pero logró hacer una declaración todavía mayor. La Biblia dice que María entró en una fiesta donde Jesús estaba cenando y que llevó un frasco de perfume muy costoso con ella. En lugar de simplemente hablar con Jesús y decirle que lo amaba, ella dio un paso audaz. Se arrodilló a sus pies, lloró y le secó las lágrimas que habían caído sobre sus pies con su cabello. Entonces, abrió el frasco de alabastro, y el olor inundó el ambiente. Todos miraron, y algunos con desaprobación y desdén. Simón, el anfitrión de la fiesta, deseó que María no hubiera ido, pero Jesús no estuvo de acuerdo con él. Él dijo: “¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con perfume mis pies” (Luc. 7:44-46). Jesús reconoció y agradeció la audaz demostración de 

amor de María. 

¿Cómo muestras tu apoyo a Jesús? ¿Te sientas en un banco de iglesia porque él sabe cómo te sientes, o te esfuerzas para que todos lo sepan? Como las porristas, María dejó en claro lo que sentía. Tú puedes tomar la misma decisión hoy.

Devocionales del Sábado, 26 de octubre de 2024 ›