Devocionales Matutinos

Lengua Mortífera

Jóvenes · Del libro Inverso

Versículo:

No andes difundiendo calumnias entre tu pueblo, ni expongas la vida de tu prójimo con falsos testimonios. Yo soy el Señor (Levítico 19:16, NVI).

La psicología explica la mentira a través de un mecanismo de defensa; la sociología, por la búsqueda del poder; y la filosofía, por la imperfección humana. Cristo, sin embargo, la atribuyó a una causa espiritual. Él declaró que el Diablo es el "padre de la mentira" (Juan 8:44, NVI). Jesús dijo esto porque la mentira surgió con Lucifer en el Cielo. De manera misteriosa, el engaño se enraizó en el corazón de aquel ángel querubín que aspiraba a ser igual al Altísimo (Isa. 14:12-14). Su mentira y su orgullo tomaron tal altura que fueron capaces de iniciar una batalla en los campos celestiales. Esta guerra resultó en la expulsión de un tercio de los ángeles.

A partir de allí, Satanás siempre ha buscado distorsionar la verdad. Es un experto en el arte de la mentira, un verdadero ilusionista. Su estrategia es mezclar la verdad con el error, como lo hizo con Eva en el jardín del Edén (Gén. 3:1) y con Jesús en el desierto (Mat. 4:6). Odia la verdad y hace todo lo posible para destruir la reputación de los demás.

Curiosamente, Levítico 19:16 asocia la mentira con el asesinato. En este versículo, la expresión "difundiendo calumnias" es una traducción del vocablo hebreo rakhil. Esta palabra aparece en varios pasajes y se refiere tanto a un comerciante que va de puerta en puerta como también a un calumniador (Prov. 11:13; Eze. 17:4). La raíz rakhal también está relacionada con la acción de Lucifer en el Cielo: "A causa de tu intenso trato comercial [rekhullah] te llenaste de iniquidad, y pecaste" (Eze. 28:16). Observa que, al esparcir mentiras de oído a oído en el Cielo, Lucifer cometió violencia y atentó contra el carácter de Dios.

¿Acaso no cometemos pecados similares con nuestra lengua? El noveno Mandamiento dice: "No hablarás contra tu prójimo falso testimonio" (Éxo. 20:16). Esto implica calumnias, mentiras y también chismes. Es hora de repensar la manera en la que usamos las palabras. ¡Cuidado con destruir a alguien con tu lengua! La Biblia dice: "Ninguna palabra mala salga de su boca, sino la que sea buena para edificar a otros según sea necesario, para que dé gracia a los oyentes" (Efe. 4:29).

Devocionales del Jueves, 10 de septiembre de 2026 ›