Hoy
Viaje Espacial
Jóvenes · Del libro Inverso
Luego nosotros, los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes, a recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor (1 Tesalonicenses 4:17).
El 15 de septiembre de 2021 pasó a la historia. Cuatro civiles estadounidenses iniciaron un viaje espacial que duró tres días sin ningún astronauta profesional a bordo. El recorrido alcanzó los 575 kilómetros de distancia desde la Tierra y fue patrocinado por el multimillonario Elon Musk, fundador de la empresa de automóviles eléctricos Tesla y también dueño de SpaceX, que está liderando la carrera espacial del siglo XXI, una carrera que incluso tiene como objetivo colonizar Marte.
El costo del viaje no fue revelado, pero se especula que se gastaron decenas de millones de dólares. Cada día del viaje, el grupo completó 15 órbitas alrededor de la Tierra. La tripulación estaba compuesta por Jared Isaacman, un multimillonario de 38 años y piloto experimentado; Hayley Arceneaux, una médica de 29 años que sobrevivió a un cáncer; Chris Sembroski, de 42 años, exoficial de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos; y Sian Proctor, una profesora de Geología de 51 años que soñaba con ser astronauta.
Uno de los momentos más impactantes del viaje fue cuando la tripulación observó la Tierra por primera vez a través de la cúpula de vidrio de la nave espacial, al son de Also Sprach Zarathustra, una pieza compuesta por Richard Strauss en 1896. Los cuatro turistas quedaron extasiados ante la belleza de nuestro planeta.
No sé si algún día tú y yo tendremos el privilegio de embarcarnos en una nave espacial como esas y viajar por el espacio. Lo que me consuela es saber que no necesitaremos gastar millones de dólares para ver la Tierra desde lo alto. Muy pronto, cuando Cristo regrese, todos los que lo hayan aceptado se convertirán en "astronautas" y se embarcarán en un viaje intergaláctico rumbo al tercer Cielo (2 Cor. 12:2), el lugar de la morada de Dios.
Para ese viaje, no necesitaremos trajes presurizados, sino el glorioso manto blanco que representa la justicia de Cristo. ¿La nave espacial? Será una nube llena de ángeles que entonarán la melodía más hermosa que hayamos oído alguna vez. Durante el viaje, conoceremos planetas cuyos habitantes no cayeron en el pecado, y veremos constelaciones y galaxias que ningún telescopio humano ha logrado captar. ¿Estás listo para este viaje especial?