Hoy

Tejido para el Corazón

Jóvenes · Del libro Inverso

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16).

Desde niño, siempre me gustó conocer la etimología de las palabras, es decir, saber su origen y su historia. La palabra "texto", por ejemplo, proviene del latín texere, que significa "tejer". Alrededor del siglo XIV, por la evolución semántica del término, adquirió el sentido de "tejido o estructuración de palabras". Comenzó a usarse también en inglés a partir del francés texte.

Tanto la confección de un tejido como la de un texto requieren paciencia, organización y destreza. Cada palabra es como un hilo que se entrelaza con otro para formar un conjunto verbal coherente. De la unión de una multiplicidad de líneas podemos hacer infinitas combinaciones, costuras y diferentes estampados.

Desde este punto de vista, la Biblia es un "tejido" único, porque fue inspirada por Dios. El eligió a personas y las capacitó para confeccionar su Palabra en lenguaje humano. El apóstol Pedro escribió lo siguiente: "Ninguna profecía de la Escritura vino por una interpretación privada del mismo profeta; porque ninguna profecía vino jamás por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron inspirados por el Espíritu Santo" (2 Ped. 1:20, 21).

Detrás del exuberante tejido de las Escrituras, vemos la mano de Dios guiando todo el proceso, desde la capacitación del profeta para registrar la revelación divina hasta el cuidado en preservar el Texto Sagrado a lo largo de los siglos. Es la dirección del Espíritu Santo la que garantiza la cohesión teológica de las Escrituras. Si adoptamos el principio de que la Biblia es su propia intérprete y que un pasaje ilumina a otro, percibimos que el Texto Inspirado se armoniza de manera extraordinaria.

¿Cómo utilizas este "tejido" santo? La Biblia, ¿abriga tu corazón en los días fríos? ¿Encuentras paz y alegría en esta tela producida en el telar de Dios? ¿Haces de la Palabra de Dios tu ropa predilecta o la escondes en un rincón de tu "guardarropa"?

Oro para que la Biblia sea tu libro de cabecera, tu vademecum. Haz de ella tu mejor compañía diaria. Esta "ropa" te protegerá de los ataques del Enemigo, porque también es el traje preparado por el Sastre celestial para las bodas del Cordero (Mat. 22:1-14).