Devocionales Matutinos

Avalancha!

Hoy

Jóvenes · Del libro Inverso

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el aliento de su boca y destruirá con el resplandor de su venida (2 Tesalonicenses 2:8).

En la época en la que participé en el cuarteto Arautos do Rei, visitamos varias veces Perú, un país fascinante que cuenta con una cultura exótica y un pueblo muy querible. Incluso, grabamos algunos videos en lugares turísticos como Machu Picchu, Lima, Cusco y las islas flotantes de los Uros, en el lago Titicaca, a más de 3.800 metros de altura.

En uno de esos viajes, un compañero de la radio Nuevo Tiempo local nos contó una historia triste y, al mismo tiempo, insólita de la ciudad de Yungay, donde los vivos murieron y los muertos "sobrevivieron".

El 31 de mayo de 1970, en la costa peruana, se produjo un gran terremoto que alcanzó los Andes y causó varios deslizamientos de tierra. El mayor deslizamiento fue la caída de una parte de la cima del Huascarán, el punto más alto de Perú, que se encuentra a unos 6.700 metros de altura. En solo cinco minutos, una avalancha de 57 millones de metros cúbicos de rocas y hielo descendió por el valle arrastrando todo lo que encontraba a su paso. En el camino estaba la ciudad de Yungay, con 28.000 habitantes. En cuestión de segundos, todo fue cubierto por barro y, casi instantáneamente, murieron 25.000 personas. Irónicamente, lo único que permaneció intacto en la ciudad fue el cementerio, que estaba construido en la cima de una colina.

Cuando escuché esta historia, pensé en lo que ocurrirá el día cuando aquella piedra, que "fue cortada del monte sin mano alguna" (Dan. 2:45), descienda de los Cielos y establezca "un reino que nunca jamás será destruido" (vers. 44). Esa piedra representa la segunda venida de Jesús. Cuando el Salvador aparezca en las nubes, separará a los salvos de los perdidos (Mat. 24:30, 31). Los salvos serán resucitados y transformados, mientras que los perdidos morirán por el poder fulgurante de Dios. Para unos, será un día de total felicidad. Para otros, un momento de desesperación, al punto de preferir que las rocas caigan sobre su cabeza (Apoc. 6:16).

¿En cuál de los grupos deseas estar cuando la avalancha del Cielo descienda? ¿Vivos o muertos, salvos o perdidos? Permite que aquella Piedra viva transforme hoy tu corazón (1 Ped. 2:4, 5).

Devocionales del Miércoles, 28 de octubre de 2026 ›