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Versículo:«Si llegan a ser ricos, no pongan su confianza en el dinero». Salmo 62:10
En el Nuevo Testamento se habla varias veces del «denario». El denario era una pequeña moneda de plata muy usada en el Imperio Romano. Su valor era el de «diez» ases, y por eso se llamaba «denario», por la palabra «diez». Por una cara, el denario tenía la imagen del emperador, y por la otra cara, tenía a una divinidad romana. El denario era el salario de un obrero por un día de trabajo, y alcanzaba para comprar pan para más de veinticinco personas.
El denario, evidentemente, es dinero. Y el dinero es algo muy importante. Hay que saber ganarlo dignamente y también hay que saber gastarlo bien. Es decir, que no hay que derrocharlo pero tampoco se puede ser tan tacaño que todo el mundo tenga que invitarte siempre porque tú no quieres desprenderte ni de una monedita.
Cuando se trata de ayudar a alguien que está necesitado, siempre es bueno ser generosos con nuestro dinero, como lo fue el buen samaritano. En esta parábola que contó Jesús, un samaritano dio dos denarios a un mesonero para que cuidara de un hombre malherido, y prometió darle más si los gastos excedían esa suma. Puedes leer la historia completa en Lucas 10:25-37. La Biblia también nos aconseja: «Si llegan a ser ricos, no pongan su confianza en el dinero» (Salmo 62:10).
Desafío:Busca un recipiente y decóralo para guardar en él tus ahorros. Ora a Dios pidiéndole que te ayude a confiar siempre en él antes que en las cosas.