Devocionales Matutinos

El Burro Rezongón

Menores · Del libro Ciencia divertida para cada día

Versículo:

«El que es sabio acepta mandatos; el que dice necedades acaba en la ruina» (Proverbios 10:8).

Experimenta: ¿Conoces a alguien que le guste rezongar por todo? No eres tú, ¿o sí?

Epifanio era jardinero. Para transportar sus herramientas de trabajo tenía un burro llamado Limusina que era muy rezongón. Cada vez que Epifanio le ordenaba levantarse, gruñía y se retorcía en el piso porque no quería obedecer. Siempre que lo jalaba para que avanzara, Limusina refunfuñaba y se negaba a caminar. Hasta para ir a comer al establo rezongaba y mostraba los dientes.

De camino a una casa donde Epifanio haría un trabajo especial, al burro se le ocurrió echarse a media calle y no dar un paso más. A los pocos minutos la calle estaba llena de gente que miraba divertida el espectáculo. Daba lo mismo si le hablaba con cariño o lo jalaba con fuerza, el burro se levantó cuando quiso y, por supuesto, siguió rezongando y rebuznando el resto del camino. El hombre estaba tan cansado de la situación que ese mismo día decidió vender a Limusina al primero que hiciera una oferta. Le colgó un letrero en el lomo y continuó su camino. Pero nadie quiso comprarlo. ¿Quién iba a querer un burro tan necio y que rezongaba todo el día?

Según el diccionario, rezongar es gruñir, refunfuñar a lo que se manda u obedecer de mala gana. Desgraciadamente, este defecto también lo encontramos en algunas personas.

La Biblia dice que el necio y rezongón hace que su vida termine en desastre. Se quedará solo y todos lo conocerán como la persona con la que no se puede contar. Es muy cansado convivir con alguien que refunfuña todo el tiempo. Por la misma razón, jamás es bien recibido.

Solamente Dios puede ayudar y cambiar la actitud de necio rezongón a sabio de corazón. Si a veces te pasa que obedeces de mala gana y gruñendo, hoy es un buen día para pedir a Dios que te ayude, antes de que armes un triste espectáculo o atraigas un gran desastre a tu vida.

Envía tus saludos a lindacollazos2015@hotmail.com

Devocionales del Domingo, 26 de julio de 2015 ›