Devocionales Matutinos

Dolor en el Corazón

Menores · Del libro Ciencia divertida para cada día

Versículo:

«Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón» (Génesis 6:5, 6, Nueva Versión Internacional).

Experimenta:¿Crees que has causado dolor al Corazón de Dios? Elige un lugar donde puedas orar en silencio y pide perdón ahora mismo. No esperes a que algo te suceda para reconocer que hiciste algo malo.

Aunque estaba muy cansado, Ricardo se sentó a cenar con su esposa y Alberto, su hijo. Había tenido un día muy difícil debido a una persona grosera y ofensiva en la oficina. A sus cuarenta y nueve años gozaba de buena salud, pero el estrés en su trabajo había dañado su corazón sin que se diera cuenta.

Mientras cenaban, sintió como si una gran losa oprimiera su pecho y le apretara su corazón. El dolor fue tan intenso que sintió dificultad para respirar. Se llevó una mano al pecho y cayó al suelo. Sufría un infarto.

Alberto llamó de inmediato a una ambulancia mientras su mamá sostenía la cabeza de su esposo. La ayuda tardó demasiado en llegar y Ricardo murió camino al hospital. La tristeza de Alberto, a sus doce años, también la sentía en el corazón. ¿Qué haría sin su papá? ¿Por qué había muerto? Estaba sumido en la desesperanza.

A Dios también le duele el corazón. La Biblia dice que sintió un fuerte dolor al ver cómo había crecido la maldad en los seres humanos que él mismo creara. El dolor y la tristeza que sintió en su corazón fueron tan fuertes que hasta se arrepintió de su creación.

Qué triste es pensar que tu padre puede sufrir un infarto. Pero lo es aún más pensar que si cultivamos la maldad en nuestras vidas, somos capaces de causar un dolor intenso en el corazón de Dios. ¡No es justo que nos ame tanto que hasta haya dado a su único Hijo para que muriera por nosotros, y no lo amemos lo suficiente como para evitarle disgustos!

Envía tus saludos a lindacollazos2015@hotmail.com

Devocionales del Martes, 4 de agosto de 2015 ›