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Versículo:«Todavía insistió Abraham: “Por favor, mi Señor, no te enojes conmigo, pero voy a hablar tan solo esta vez y no volveré a molestarte: ¿Qué harás, en caso de encontrar únicamente diez?” Y el Señor le dijo: “Hasta por esos diez, no destruiré la ciudad”» (Génesis 18: 32).
Experimenta:Elabora una mezcla con 16 cucharadas de agua tibia, 2 de jabón líquido de cocina y un chorrito de glicerina; o en su lugar, puedes agregar azúcar. Mezcla todo y deja reposar en el refrigerador un día. Dobla un alambre en forma de aro o rectángulo e introdúcelo a la mezcla de jabón. Sácalo y sopla suavemente para formar burbujas. Cuanto más grande sea el tamaño del aro, más grandes serán las burbujas.
En un museo ofrecían meterte a una enorme burbuja de jabón. ¡Era divertidísimo! Las burbujas se forman porque la mezcla de agua con jabón es elástica, es decir, se puede estirar y encoger. Cuando soplas a través del aro, con el aire empujas todas las moléculas del agua jabonosa y las obligas a estirarse. Aprovechando su capacidad elástica, se estiran hasta encontrar un punto para unirse de nuevo. Pero cuando eso sucede, el aire ya quedó atrapado dentro de una esfera que llamamos burbuja.
El amor de Dios es parecido. Lot, el sobrino de Abraham, vivía en la ciudad de Sodoma, una de las más perversas que hayan existido. Dios contó a Abraham su plan de destruir esa ciudad. Abraham preguntó si destruiría esa ciudad, de haber 50 personas buenas ahí. Dios dijo que por amor a ellas no la destruiría. Abraham preguntó lo mismo por 40, 30, 20 y por último, 10. Dios sostuvo que por amor a ellas no destruiría Sodoma. ¿Te das cuenta de cómo es su amor? Elástico como una burbuja; si es necesario, nos cubre y encierra en su presencia para protegernos. Lo único que reventaría esa burbuja es que quieras dejarla.
Sé los que deciden recibir la eterna protección del amor de Dios.
Envía tus saludos a lindacollazos2015@hotmail.com