Devocionales Matutinos

Señorita Adrenalina

Menores · Del libro Ciencia divertida para cada día

Versículo:

«El sabio piensa en la muerte, pero el necio, en ir a divertirse» (Eclesiastés 7: 4).

Experimenta:¿Deseas una vida llena de emociones fuertes? Acepta el reto de caminar con Jesucristo. ¿Lo dudas? Analiza la vida de personajes como Noé y su viaje en el arca, Daniel y su aventura en el foso de los leones, Jonás y su viaje extremo en la barriga de un pez, Pedro y su caminata nocturna sobre el mar.

La bebé estaba a punto de nacer cuando los papás escucharon mencionar la adrenalina en un programa de televisión. Creyeron que se trataba de una flor con propiedades curativas y milagrosas, y no dudaron en llamarla Adrenalina. Cuando la niña alcanzó la mayoría de edad, obviamente se cambió el nombre.

La adrenalina es una hormona liberada por orden de tu cerebro en tus glándulas suprarrenales, ubicadas encima de tus riñones. Se libera para que nuestros músculos tengan una fuerza adicional repentina en situaciones especiales, cuando huir es necesario. Por ejemplo, cuando alguien  te persigue o te sientes en peligro, tu corazón late con fuerza y tus músculos se llenan de fuerza gracias a la adrenalina. Esta hormona es buena y útil si es liberada solamente de vez en cuando y en pequeñas cantidades. Pero si tus glándulas suprarrenales segregan adrenalina continuamente, pueden dañar tu organismo.

A algunas personas les gustan las emociones fuertes y a propósito practican actividades extremas: ponen en peligro su vida, ingieren bebidas y sustancias que liberan adrenalina para sentirse sumamente emocionadas. No saben el daño permanente que hacen a su organismo.

Ten cuidado: cualquiera puede volverse adicto a los efectos de la adrenalina y dañarse para siempre. Dios nos puso esa hormona para enfrentar ocasiones extremas de riesgo. Si respetamos lo que Dios nos dio, estaremos saludables; de otra manera, causaremos un desequilibrio y por supuesto, tendremos problemas.

No necesitas provocarte emociones dañando tu cuerpo. Jesús puede hacer que las circunstancias más increíbles te sucedan precisamente a ti, mientras estás bajo su cuidado.

Envía tus saludos a lindacollazos2015@hotmail.com

Devocionales del Martes, 24 de noviembre de 2015 ›