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Versículo:«La sabiduría protege lo mismo que el dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de darle vida al sabio» (Eclesiastés 7: 12).
DE LAS COSAS que tienes, ¿cuáles son las más valiosas para ti? A ver, déjame intentar adivinar... Tu bicicleta, tu computadora, tu tableta y tu celular. ¿Quieres saber qué era lo más valioso para mí cuando tenía tu edad? A lo mejor te vas a reír, pero bueno, es la verdad. Lo más valioso para mí eran mis lentes de contacto, porque yo era bastante miope. Quizás se pudo haber arreglado mi miopía si desde pequeñita me hubiera puesto lentes, pero como me daba vergüenza llevarlos y que se rieran de mí, empeoró mi miopía. Mi papá, que también usaba anteojos, estaba preocupado porque yo no me ponía los lentes, así que decidió llevarme al oculista para que me hicieran unos de contacto. De esa manera podría ver bien sin que nadie me llamara «cuatro ojos».
Yo era una niña y no estaba madura para saber cuidar de unos lentes de contacto, que son bastante delicados. Así que a la primera oportunidad, tuve un problemita. Iba en el autobús escolar regresando a casa cuando, de pronto, la compañerita que iba sentada a mi lado, abrió la ventanilla. Inmediatamente empecé a ver borroso por un ojo. «¡Oh no! ¿Qué ha pasado con mi lente?», pensé. Saqué de mi bolso un espejito y empecé a revisarme, ¡no estaba mi lente por ningún lado! El corazón me latía rápidamente. Busqué en mi uniforme, en el asiento, en el piso, en todos lados... ¡no apareció! Frustrada, me eché a llorar.
Cuando llegué a la casa, no le dije nada a mi mamá, porque estaba convencida de que me regañaría y yo tenía miedo. Me imaginaba que me diría: «¿Cómo pudiste perderlo sino tenía ni un mes?». Así que guardé silencio. Pasé meses horribles sin mi lente de contacto, hasta que un día que salí con mi papá, le confesé que lo había perdido. ¡No me regañó! Todo lo contrario, me compró uno nuevo.
¿Te parece sabio ocultar las cosas a mamá? Si fuera hoy, se lo hubiera dicho inmediatamente, y no hubiera pasado tanto tiempo viendo mal. Por eso mi consejo para ti es que siempre les digas a tus papás todo lo que te pasa. No tengas miedo al regaño. Ellos te quieren y te ayudarán.
Envía tus saludos a menores@appdevocionmatutina.com