Devocionales Matutinos

Una Tarde en el Parque y una Mañana de Abrazos

Menores · Del libro Palabritas del corazón

Versículo:

«Pues su ira dura solo un instante, ¡pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría». Salmo 30:5.

Hay días buenos y también días que no son tan buenos. Ayer estábamos paseando en el parque. Los niños saltaban de felicidad. El clima seco nos motivó a hacer una pausa para tomar agua de coco. Todo iba bien y ya estábamos en la última vuelta alrededor del parque, cerca del automóvil, cuando Gabriel se tropezó y terminó en el suelo. Se lastimó las rodillas y piernas, y hasta comenzó a sangrar. Sintió dolor y se largó a llorar. Una tarde tan bonita perdió su encanto.

Hoy amaneció menos feliz que de costumbre, más quieto y todavía con vendas en las rodillas.

-Mamá, estoy triste por ayer...

Hay momentos en la vida que un abrazo nos consuela mejor que las palabras, ¿no es así? Rápidamente, sentí que su alegría fue regresando... Y luego me dijo que quería regresar al parque, para una caminata más tranquila. Estar triste solo haría que hoy también fuera triste, y Gabriel se dio cuenta de que, incluso con moretones en la rodilla, podía jugar.

Las heridas cicatrizarán. Dios hace todo perfecto y el dolor va a pasar con el tiempo. Cada mañana comienza un día nuevo. ¡Que hoy sea un día muy feliz!

Mi oración: Padre que estás en el cielo, ¡te agradezco por el día de hoy!

¿Por qué no repartes algunos fuertes abrazos en tu familia o entre amigos?

Ayer: El día anterior al que estamos viviendo; un pasado que ya no podemos cambiar, con juegos, alegrías y tristezas que pasaron.

Devocionales del Miércoles, 10 de septiembre de 2025 ›