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Versículo:«Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu». Proverbios 15:4.
Cuando Paloma se enojaba, su cara se ponía roja como un tomate. Perdía el control, comenzaba a decir palabras ofensivas y a revolcarse en el suelo.
La gente a su alrededor observaba cómo la madre intentaba tranquilizar a la niña.
En una ocasión, en el parque, Paloma quiso bajar primero por el tobogán.
-Ponte en la fila.
Estas palabras de una niña fueron suficientes para que Paloma comenzara a gritar y maldecir. La madre se acercó rápido para solucionar la situación. Pero antes de que pudiera hacer algo, la niña miró a Paloma a los ojos y le dijo:
-Todos queremos jugar aquí. ¡Sé amable!
Paloma observó los rostros de los demás niños Algunos eran muy pequeños y todos esperaban su turno con tranquilidad. Le sorprendió que esos niños no le devolvieran las malas palabras.
La niña decidió respirar profundo y recordó una oración que su madre le había dicho. Bajó del tobogán y llegó hasta el final de la fila mientras pedía a nuestro Padre que está en el cielo, que la cuidara y que trajera paz a su corazón. Tenía muchas ganas de aprender a usar palabras bonitas.
Mi oración: Señor, ayúdame a ser un niño que use las palabras para el bien.
Conversa con tu familia sobre lo que necesitamos hacer cuando estamos tristes, frustrados o chasqueados con
Insultar: Herir a otras personas con palabras que ofenden. alguna cosa o con alguien.