Hoy
Los héroes del vóleibol
Menores · Del libro Heroes o Villanos
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
«Oren también por mí, para que Dios me dé las palabras que debo decir, y para que pueda hablar con valor y dar así a conocer el designio secreto de Dios, contenido en el evangelio» (Efesios 6: 19).
Después de orar, Nati y Delmar notaron que había muchos niños en su vecindario. ¡Quizás este era un buen lugar para comenzar! Prepararon un lugar para jugar al voleibol e invitaron a los niños a participar. Todo sucedió de forma natural. Empezaron a venir dos veces por semana. «En unas pocas semanas, me conocían como pastor; conocían a Nati y conocían muy bien a Clara, nuestra hija. Luego, los niños comenzaron a venir a la iglesia. ¡Estábamos tan emocionados porque la iglesia estaba llena!», dijo Delmar.
Alguien de la iglesia traía a su amigo de visita de vez en cuando, y pronto él y Delmar se hicieron amigos. Comenzaron a hablar sobre Dios y a estudiar la Biblia juntos, así que Delmar invitó a este joven a ser parte del grupo. «Él estaba realmente emocionado y comprometido con nosotros», recordó. «Me dijo: "Quiero ayudar a estos niños, quiero servir a esta comunidad"». En solo unas pocas semanas, el joven estaba ayudando a Delmar y Nati con los niños, y a los niños les encantaba. «Todas estas actividades nos unieron, y tuve el privilegio de bautizar a este joven, cuyo nombre debo reservarme, como mi primer bautismo en Albania», dijo Delmar. ¡Estaba tan feliz de ver al Señor respondiendo sus oraciones!
Ahora los miembros de la iglesia en Korce se están conectando con su comunidad a través de un centro urbano de influencia de misión global. Nati enseña clases de música, mientras que otros enseñan clases de idiomas. Incluso hay un club de salud. Todo esto ha llevado a que haya caras nuevas en la iglesia el sábado por la mañana. Las cosas cambiaron en Korce y no solo en la iglesia. «Cuando nos llamaron para venir como misioneros, pensé que estaba listo para cambiar el mundo», compartió Delmar. «Pero me tomó quizás un año darme cuenta de que, antes de hacer algo, el Señor estaba tratando de cambiarme a mí».
¿Y cómo nos vemos involucrados en la misión? Invito a que nos preparemos a fin de que, si el Señor así lo concede, nos tomen en cuenta para la misión mundial. Primeramente, afirmemos nuestro compromiso con Dios y reavivemos nuestra fe. Segundo, aprendamos otro idioma, preferentemente inglés. Y, tercero, estudiemos una profesión que nos conecte con la gente. Si deseamos ser misioneros, lo que estamos pidiendo es ser una influencia positiva de parte de Dios para los demás.