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Versículo:«Sucede con el reino de los cielos como con un rey que hizo un banquete para la boda de su hijo» (Mateo 22: 2).
Papúa Nueva Guinea hay más de 800 grupos culturales vivos, y cada uno tiene sus formas peculiares de manejar la solicitud de una doncella en matrimonio y la autorización para concederla. Hay ceremonias elaboradas con roles familiares definidos que varían de lugar en lugar. En nuestros años por esa región del mundo nos tocó presenciar cosas muy interesantes.
Tuvimos el caso de una pareja de estudiantes que se casó al final de su carrera. En este caso, la familia de la novia fue marcadamente espléndida con la familia del novio, y la forma en que ellos mostraron su gratitud a la familia del novio fue obsequiando mucha pero mucha comida. Hay un guiso típico de allá conocido como «mumu» que consiste en una variada mezcla de vegetales, raíces y pescado bañados con leche de coco y horneados bajo tierra. Esta gente trajo durante la recepción abundantes charolas de mumu para que la familia del novio las tomara.
Otro caso que nos tocó mirar involucraba a la familia de la novia trayendo regalos de su cultura de origen para entregarle a la familia del novio después de la boda durante la recepción. En este otro caso, lo que ellos trajeron fue un buen número de coloridos tapetes tejidos con palma de coco tipo petates, y mediante un representante de la familia de la novia los presentaron a la familia del novio. Los familiares del novio dieron las gracias y presentaron a los parientes de la novia una multitud de bolsas que llaman «bilums» tejidas con hilos de colores en variados diseños.
Cuando los novios se casan, allá no existe eso de que la boda será un evento privado con asistencia controlada. La cultura no permite tales prácticas occidentales porque se entiende que asistirán todos los que quieran. Se prepara la iglesia con bella ornamentación natural en un lugar amplio donde la concurrencia pueda acomodarse. Nadie viene con las manos vacías, sino que traen platillos para aderezar la comida, tapetes para que la gente se siente, adornos, manteles para las mesas y muchas cosas más.
Creo que las bodas del Medio Oriente en los días de Jesús eran similares. En la parábola de la cena de bodas, el rey fue espléndido y dio ropa para todos. Sería una gran ofensa no aceptar ese obsequio y presentarse con ropa propia, pero será una verdadera calamidad querer entrar al reino con nuestro propio carácter y no con el manto justo de Jesús.