Devocionales Matutinos

La Heroína en Apuros

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«Jesús le dijo: "¿Cómo que 'si puedes'? ¡Todo es posible para el que cree!"» (Marcos 9: 23).

Los días antes de este incidente, Unia se hizo acompañar de algunos jóvenes de la comunidad y se dirigieron a la población más cercana para enviarle un mensaje a su familia de que habían llegado bien y que todo estaba en orden. En el pueblo había una pequeña base de radio que además tenía servicios postales; desde ahí, la gente podía comunicarse a otros lados. Unia aprovechó también para mandar un mensaje a la Universidad para que también supieran de su bienestar.

También pasó al dispensario médico en el poblado para notificar que ya estaban ahí y ponerse a las órdenes. Cuando ya se retiraba del dispensario, Unia vio una caja de sueros intravenosos afuera en el suelo y algo lo movió a solicitar algunos de ellos. Entre Unia y los muchachos llevaron cinco botellas de suero sin líneas ni jeringas. No tenía una razón particular para recogerlos, pero lo hizo. Después el misionero entendería por qué los había recogido.

En la lancha tenían delante de ellos su primer caso de atención médica. La madre estaba desgastada por el parto y se estaba muriendo. Ahí, limitados por la falta de recursos, de instrumentos médicos y medicinas, sin tener siquiera energía eléctrica, vieron lo serio del caso y su impotencia ante las circunstancias. «¿Cómo vamos a ayudar a esta pobre mujer?» Se preguntó a sí mismo. Solo alcanzaba a mirar a Julie y oraba en su mente para que Dios la dirigiera.

«Hay que aplicarle un suero de los que trajiste. Tráelo, por favor», le dijo Julie. Entre tanto, acomodaron a la mujer lo mejor que pudieron. Cuando Unia volvió, ahí notaron que no había traído las líneas para hacer fluir el suero, pero uno de los muchachos que fue con él al pueblo había recogido una línea intravenosa. La fueron a buscar, pero ya la habían usado para jugar. Sin esa línea para inyectar el suero, la botella resultaba inútil.

«Pues vamos a lavarla. Si no hacemos nada, esta mujer se va a morir», anunció Julie. Lavaron la línea y la aguja lo mejor que pudieron y le insertaron la aguja a la madre. El suero empezó a fluir. Poco a poco, la madre recuperó las fuerzas gracias al suero y Julie se aplicó a ayudarle a dar a luz a su bebé. Finalmente, la criatura nació. Tenía una cabeza enorme y un cuerpo raquítico; sus ojos grandes se le salían de las órbitas. Era una escena patética.

Devocionales del Lunes, 19 de octubre de 2026 ›