Devocionales Matutinos

Los Héroes Recuperan el Entusiasmo

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«Aunque ruja el mar y se agiten sus olas, aunque tiemblen los montes a causa de su furia» (Salmos 46: 3).

Charly instruyó a Frederick para que mantuviera el rumbo, conservando la estrella a su lado y la luz desconocida apuntando hacia el frente. En el momento que la luz se perdiera de vista, pasarían de largo la isla y quedarían a la deriva en el mar. Felizmente, esa noche el mar estaba en plena calma, sin viento ni olas. El océano parecía una inmensa y oscura piscina.

Era medianoche y Charly y su hijo siguieron remando hasta las cuatro de la mañana, guiados solo por la estrella y la luz que divisaban a la distancia. Entonces, los lancheros despertaron y retomaron los remos. Ellos también estaban hambrientos y cansados por la falta de alimento. Nadie había pensado que el recorrido se extendería tanto. A esas alturas, aunque despiertos, los lancheros no remaban con la intensidad inicial. Sus movimientos eran tan lentos que parecían más bien dirigir el rumbo de la lancha mientras esta flotaba a la deriva, pero no perdían las esperanzas de dar con la costa marina de alguna isla.

Eran quizás las cinco o cinco y media de la mañana y el amanecer los alcanzó en el mar. Pronto el sol lo iluminó todo. Venareth y el resto del grupo pudieron mirar la costa a la distancia y ella pensó para sí: «¿Y qué si lo que se ve no es una isla? Estos hombres han estado remando toda la noche. Quizás nuestra isla ha quedado atrás y ni siquiera lo sabemos. Solo Dios sabe a dónde llegaremos».

A medida que el sol aclaraba el horizonte, se preguntaban si lo que veían a la distancia era una isla en realidad o sería algún objeto que, como ellos, también flotaba a la deriva. El entusiasmo inicial empezó a decaer ante la triste posibilidad de estar frente a un espejismo debido al cansancio y a la falta de alimentos.

Al avanzar más, qué gusto fue confirmar que lo que veían sí era una isla. Todos dieron gritos de alegría con expresiones de gratitud a Dios. La isla era Nemto, la penúltima isla del archipiélago San Matías en el mar de Bismarck, antes de llegar a Mussau, la isla más al norte. Los Khia ya habían oído de esa isla antes. A veces, cuando el tiempo hace las aguas innavegables, la gente se queda en esa isla esperando a que pase el temporal. Para fortuna suya, no estaban perdidos, pero tampoco estaban en su isla. Faltaba algo más que hacer.

Devocionales del Lunes, 2 de noviembre de 2026 ›