Devocionales Matutinos

Narrado por: Alba Charris

Mujeres 2 · Del libro Vivir en su amor

Versículo:

Desde: Colombia

Una cortesia de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church

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30 DE SEPTIEMBRE

UN VIAJE NOCTURNO

“Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo

que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

Me di vuelta otra vez en la cama. Eran las tres de la mañana, y sabía que debía volver a dormirme, pero me despertaba cada pocos minutos. Pensé: Daré un viaje de almohada. Muchas veces había seguido mis recuerdos hacia algún lugar encantador, al que había llamado “hogar”.

En el pasado, siempre me quedaba dormida antes de llegar al “destino”, pero esta vez no fue así. Los minutos parecían horas. Entonces, sentí que Dios me decía: “¡Piensa en algo hermoso!” Reflexioné sobre varias cosas: el nuevo nieto de mi querida amiga, el colorido jardín que está al frente a la ventana de mi habitación, qué tan a menudo he fotografiado. Pero todo parecía apagado…

Entonces Dios puso una melodía en mi mente: “Algo hermoso”. No podía recordar toda la letra así que, en la oscuridad, levanté mi mano para trazar el significado. ¡Que escena extraña habría sido, si alguien me hubiese visto con la mano sobre la almohada, moviéndola en círculos misteriosos! Poco a poco, Dios me fue mostrando las palabras de la querida canción de Bill & Gloria Gaither. Murmuré la letra en la quietud, para seguir avanzando en mi viaje.

Pasaban los minutos, y yo estaba como clavada en medio de esa letra; y después de un rato, salieron como una confesión. Es cierto que todo lo que tenía para ofrecer a Dios era “quebrantamiento y conflicto”. También era cierto que él hizo cosas hermosas con mi vida. Medité sobre el hecho de que Dios me había hecho hermosa a sus ojos. Una gran sonrisa de alivio adornó mi rostro.

Mi dulce Padre celestial había tomado una noche sin dormir para recordarme que soy hermosa, perfecta y completa a sus ojos. Allí, en la oscuridad, cuando el sueño me eludía, Dios también me había llevado hasta el trono de gracia, para recordarme que es fiel. Me di vuelta, me tapé con las frazadas y me relajé hasta dormirme, sabiendo quién soy y dónde estaba. Hermosa. ¡En los brazos de Dios! ¿Estás ahí tú también!

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Devocionales del Sábado, 30 de septiembre de 2017 ›