Devocionales Matutinos

Blancos Como la Nieve

Mujeres · Del libro Ante todo ser cristiana

Versículo:

«Vengan, pongamos las cosas en claro. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!» (Isa. 1: 18, NVI).

BILLY empujaba cada día la silla de ruedas de su hermana inválida; de casa a la escuela; entre clase y clase; a la hora del recreo y de vuelta a casa. Annie dependía de su hermano pero a él nunca le molestó aquella «carga». Cuando Billy estaba a punto de terminar cuarto grado su hermana murió y él se deprimió. Había perdido el propósito de su vida. Su rendimiento bajó, su conducta empeoró y se ganó la reputación de chico malo hasta que llegó el nuevo maestro.

El primer día de escuela el señor Smith le dijo: «Ven, siéntate en la primera fila». Billy creyó que iba a regañarlo, pero lo que oyó fue: «Tus informes hablan pestes de ti, pero no creo ni una palabra». Acto seguido rompió los papeles y continuó la clase. Días después, la maestra de iglesia de Billy preguntó a sus alumnos: «¿Conocen a alguien que se parezca a Jesús?». Uno respondió: «Sí, el Señor Smithy.*

Billy tenía razón: la analogía es perfecta. Tenemos un Jesús que nos da esperanza y nos rehabilita a la vida con dos actos: 1) borrando nuestros pecados y todo recuerdo de ellos y 2) viendo en nosotros posibilidades, dándonos una nueva oportunidad de empezar de cero y una motivación genuina para proyectarnos hacia el futuro.

Es un gran motivo de esperanza saber que en todo ser humano, Jesús «percibía posibilidades infinitas. Veía a los hombres según podrían ser transformados por su gracia. Al mirarlos con esperanza, inspiraba esperanza. [...] Al revelar en sí mismo el verdadero ideal del hombre, despertaba el deseo y la fe de obtenerlo. En su presencia, las almas despreciadas y caídas se percataban de que todavía eran seres humanos, y anhelaban demostrar que eran dignas de su consideración. [...] A más de un desesperado se presentó la posibilidad de una nueva vida» (La educación, cap. 8, p. 72).

Dios nos dice: «Vengan, pongamos las cosas en claro. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!» (Isa. 1: 18, NVI). En otras palabras: «¿Tan grave te parece lo que has hecho? A ver, déjame revisar tus informes... ¿Sabes qué te digo? Que nada de esto es un obstáculo para que puedas empezar de nuevo. Mira cómo rompo tu pasado; ni me acuerdo de tus errores». Acepta ese perdón, y vive con esperanza.

“La esperanza es, por sí misma, una felicidad. Quizá la principal felicidad del mundo”. Samuel Johnson

* Tony Campolo, Historias que alimentan tu alma (Miami Vida, 2011), pp. 25-26.

Envía tus saludos a sirleydelgadillo@hotmail.com

Devocionales del Miércoles, 27 de abril de 2016 ›