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Versículo:«Pues a ti, hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel. Tú deberás recibir mis mensajes y comunicarles mis advertencias» (Eze. 33:7).
JAMES MILTON BLACK (1856-1938) era un hombre tipo Ezequiel: a modo de centinela (Eze. 3:17; 33: 7-9), aprovechaba toda oportunidad de advertir a los demás de las verdades del evangelio para que pudieran salvarse. Cuando conoció a una jovencita de catorce años, hija de un alcohólico y sumamente pobre, la invitó a asistir a la iglesia de la que él era maestro. Ella aceptó, y continuó asistiendo con regularidad durante un tiempo. Hasta que un día, al pasar lista, la muchacha no respondió. Entonces James comenzó a pensar en lo triste que sería que, en la Tierra Nueva, estuviéramos ausentes cuando se nos llamara por nombre de acuerdo a la lista del Libro de la Vida. Preocupado por este asunto, hizo una oración en alto: «Dios mío, cuando allá se pase lista, que yo esté presente para responder».
Inmediatamente al salir de la iglesia, James fue a la casa de la joven, y la encontró en un deplorable estado de salud. Era ya demasiado tarde para seguir hablándole o enseñándole. Hizo llamar a su propio médico y, tras unas horas, se fue triste. De camino a casa no dejaba de buscar mentalmente un himno que encajara con la situación que estaba viviendo, pues sentía deseos de cantar a modo de oración. Así que se dijo: «¿Por qué no lo escribes tú mismo?». En menos de media hora había compuesto el famoso himno «Cuando suene la trompeta». Días después lo cantó en un momento sumamente triste: el funeral de su alumna.*
Al igual que el profeta Ezequiel antes de la destrucción de Jerusalén, o que el músico James Milton Black durante la juventud de sus alumnos, tú y yo tenemos la responsabilidad de llevar a nuestros seres queridos ese mensaje de amor que los conduzca al arrepentimiento antes de que Cristo vuelva a buscarnos y sea ya demasiado tarde. De ese modo, «cuando allá se pase lista, y sus nombres llamen, ellos podrán responder y gozar las delicias celestiales».
«Trabajemos, pues, por Cristo, pregonando su amor, mientras dure nuestra vida terrenal; y al fin de la jornada con los santos del Señor entraremos en la patria celestial».
“A ti, hombre, yo te he puesto de centinela para el pueblo de Israel, para que estén advertidos”. Dios
* Robert J. Morgan, Then sings my soul (Tennessee: Nelson, 2003), p. 231. www.christianity.com/ church/church-history/timeline/1801-1900/james-milton-black-wanted-his-name-on-gods-roll11630502.html consultada el 6 de marzo de 2013.
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