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Versículo:¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios! ¡Qué grata una hermosa alabanza!, Salmos 147: 1.
DURANTE UN AÑO ENTERO ESTUDIÉ PSICOLOGÍA en el hospital universitario de la ciudad de Juan Pessoa, en el estado brasileño de Paraíba. Tuve experiencias asombrosas que fueron positivas para mi vida, a pesar de que tratamos a pacientes con enfermedades crónicas y terminales. Era un ambiente en el que «respirábamos» la constante lucha por la vida y la inminencia de la muerte.
Entre los pacientes que atendí se encontraba una mujer con cáncer de estómago avanzado; no había posibilidad de que la operaran. Solamente le quedaba esperara que su vida terminara. En consecuencia, era de apariencia triste y su piel tenía un tono amarillento. Aun bajo medicamentos, apenas podía hablar debido al intenso dolor que sentía. Sin embargo, alababa en verdad a Dios desde las profundidades de su corazón y su mente.
Durante nuestras visitas diarias, descubrí que su mayor insatisfacción era que no podía cantar. Sus parientes le habían informado que cantar empeoraría su condición. Era información ilógica y después que le dije que sí podía cantar, poco a poco una canción de alabanza a Dios reemplazó sus quejidos de dolor. Eso alegró a todos.
Tristemente, aunque pareció mejorar un tiempo, falleció. Sin embargo, una historia que otro paciente me contó, me animó mucho en lo tocante a las alabanzas que aquella paciente sufriente había ofrecido. Había demostrado y vivido la presencia que Cristo asegura mientras andaba «por valles sombríos» (Salmos 23:4).
-Ella falleció susurrando una canción y con una linda sonrisa; fue como si se hubiera quedado dormida -me dijo el otro paciente.
Mientras leas esto, recuerda sobre todo que eres creación de Dios. Quizá experimentas una fase difícil de tu vida o aparezca un momento turbulento y oscuro. Siempre recuerda: es una fase nada más, un momento pasajero, aunque parezca largo. Lo importante es que decidas regalar a Dios una canción de alabanza durante toda tu vida. Así, cuando se presente el dolor, tu vida será como una canción, que resultará en la seguridad de que eres la hija de un Padre amoroso. Después de todo, «corazón contento es buena medicina, ánimo abatido debilita los huesos» (Proverbios 17: 22).
Ana Paula Costa Teixeira de Paiva