Devocionales Matutinos

El Espectáculo Debe Continuar

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

Alabaré al Señor mientras viva, mientras exista cantaré a mi Dios, Salmos 146: 2.

EL CONGRESO DE JÓVENES IBA A CELEBRARSE en Nueva Orleans, Luisiana. El grupo de teatro de nuestra iglesia, la Sociedad Cristiana Adventista de Teatro (ACTS en inglés), tendría una representación. Todo estaba en orden, pero poco sabía de los horrores que me esperaban.

Cuando el clima de Nueva York se hizo frío, me resfrié. Mi doctor me dio antibióticos, pero algo más me sucedía que no entendí. Cuando cargábamos el autobús, todavía me sentía un poco débil y dormí casi todo el camino a Luisiana; apenas me levantaba cuando hacíamos parada. Al llegar al hotel, noté varios moretones como de siete centímetros en mis brazos y piernas. ¿Qué hacer? Teníamos prueba de vestuario en dos horas y empezaba a sentir fuertes dolores en el pecho y me faltaba el aliento. Dos miembros del grupo decidieron llevarme al hospital. Cuando le conté mis síntomas a la enfermera de triage, me dieron prioridad máxima. Rápidamente me sacaron rayos X, ultrasonido, muestras de sangre, lo acostumbrado. Luego escuché que llamaron a varios especialistas: cardiólogos, pulmonares, renales.

Cuando estuvieron listos los resultados, me dijeron que comenzaban a colapsarse mi hígado y mis riñones. Tenían que ingresarme para monitorear mi condición. Los doctores me dijeron que no estaban seguros de que sobreviviera. Les dije que necesitaba ira actuar en la convención de jóvenes. Les dije que era muy importante para mí.

-Después de todo, el espectáculo debe continuar -afirmé.

A los doctores les molestó mi decisión y se aseguraron de que firmara todos los papeles que los liberaban de cualquier responsabilidad. Me di de «alta contra la voluntad médica», pero no podía fallarle a mi grupo de teatro.

Consciente de que tenía que tomar una difícil decisión, oré con fervor. Dije al Señor que si iba a morir en Nueva Orleans, sería mientras hacía algo que diera honra y gloria a su nombre. Dios estuvo conmigo. De hecho, siempre nos acompaña. ¡Alabado sea!

Aunque tuve que volver en avión a Nueva York, estoy convencida de que el Señor conocía mi corazón y mi determinación a servirle, a pesar de la amenaza de mi mala salud o de muerte. Me permitió recuperarme y sobrevivir; hasta ahora, he tenido 26 años más para servirlo.

Arlene Clarke

Devocionales del Sábado, 19 de agosto de 2017 ›