Devocionales Matutinos

Cuidar a la Gente

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

Así lo dice la Escritura: «Repartió con largueza a los necesitados, su generosidad permanece para siempre». El que proporciona semilla al sembrador y pan para que coma, se los proporcionará también a ustedes y hará que se les multiplique la simiente y que crezca el fruto de la generosidad que tienen. Colmados así de riqueza, podrán repartir con una total liberalidad que, por mediación mía, redunde en acción de gracias a Dios. Porque esta ayuda es como un servicio sagrado que no solo remediará las necesidades de los hermanos, sino que también contribuirá abundantemente a que muchos den gracias a Dios. Convencidos por esta ayuda, alabarán a Dios por la respuesta de fe que ustedes dieron al evangelio de Cristo y por la generosa solidaridad mostrada con ellos y con todos. Y orarán también por ustedes mostrándoles su afecto al ver el extraordinario favor que Dios les ha dispensado. Demos gracias a Dios por este don suyo tan grandioso, 2 Corintios 9: 9-15.

EN SINGAPUR hay muchos cristianos fieles que se dedican a ayudar a los pobres, los necesitados y los huérfanos, mediante donaciones de dinero y recursos como ropa, juguetes, sábanas, zapatos y libros al pueblo de Sri Lanka. Miembros de todas las religiones, aun budistas, taoístas, hindúes, musulmanes y cristianos de todas denominaciones, ayudan.

Todo comenzó cuando la señora Goonasegaram, que vive en Singapur, visitó Melbourne, Australia y conoció a Merilyn Beveridge, la entonces coordinadora de orfanatos en Asia y África. Le pidió a la señora Goonasegaram, cuyos padres eran de Sri Lanka, que ayudara a los huérfanos y los indigentes de ese país. Desde ese momento, los miembros de nuestra iglesia en Singapur han recolectado, empacado y enviado ropa y otros artículos de primera necesidad a Sri Lanka.

Los monjes budistas de un templo cercano a la residencia de la señora Goonasegaram se enteraron de las necesidades del pueblo de Sri Lanka. Con rapidez recolectaron ropa y otros artículos útiles de los budistas que adoraban en su templo. Entregaron todo a la señora Goonasegaram para que, a su vez, lo enviara.

Así ha sido desde hace más de 30 años. A pesar de su edad y su mala salud, cada año la señora Goonasegaram, otros miembros de iglesia y viejos amigos, empacan y envían cuatro veces al año. Su oración es que muchas almas lleguen a Cristo mediante este ministerio. La Biblia nos enseña a cuidar a toda la gente, aquella que conoce a Dios y también a la que todavía no. Alabado sea el Señor por todos los que están dispuestos a ayudar a que así sea.

Yan Siew Ghiang

Devocionales del Martes, 29 de agosto de 2017 ›