Devocionales Matutinos

Una Mesa

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

Ante mí preparas una mesa delante de mis enemigos, Salmos 23:5.

HE LEÍDO EL SALMO 23 NUMEROSAS veces, lo he citado, estudiado y analizado en mi diario. Pero hoy, una palabra me saltó a la vista. Una simple palabra de cuatro letras. Aprendimos a deletrearla en primero de primaria y todo mundo tiene una en casa: una mesa.

Nuestra mesa es el primer mueble que compramos como pareja. Es una mesa de roble de una sola pata central y necesita renovación. Con las marcas de 30 años de uso, ha residido en nuestras cuatro casas y nos ha visto crecer de dos hasta ser seis; ahora diez. En las vacaciones, cuatro generaciones y 16 personas se reúnen alrededor de nuestra mesa con una hoja chapada.

Nuestra mesa representa a la familia. Atesoro las cenas familiares y las ocasiones especiales, cuando nuestra familia se reúne alrededor de la mesa. Nos sentimos conectados; convivimos juntos; nos satisfacemos física, emocional y espiritualmente; sentimos que alguien nos escucha, nos sentimos renovados y sobre todo, amados.

Reunirse alrededor de la mesa familiar requiere tiempo. Necesito tiempo para preparar la comida; los hijos necesitan tiempo para venir a la casa. Nos damos tiempo después de comer para platicar y luego convivir y al final hacer algo especial. Al día siguiente necesito tiempo para lavar la loza y recordar lo bien que estuvimos... Recuerdos preciosos.

Dios nos ha preparado una mesa y no solamente ha dispuesto los platos, la comida y las bebidas para luego marcharse. Dios nos espera en esa mesa porque además de nutrirnos, desea convivir con nosotros.

¿Cuánto tiempo dedicas a Dios? ¿Te das el tiempo de sentarte y experimentar todo lo que Dios te ofrece? Él quiere darte su tiempo, su descanso, su sanidad, un festín espiritual que ha planeado para ti nada más. Todo lo que tu corazón anhela lo puede encontrar en la mesa de Dios. Pretextos como «Estoy muy ocupada» o «No tengo tiempo» y «Me siento mal», son enemigos de nuestro tiempo con Dios. Pero su tabla está puesta en contra de nuestros enemigos.

Esos enemigos son: los conflictos y los problemas de la vida; la mesa para Dios, siempre está presente en medio de todo. En la mesa de Dios encontrarás las respuestas, el descanso y la fuerza para enfrentar a tus enemigos. Siéntate y disfruta la bondad de Dios con él.

Judy Musgrave Shewmake

Devocionales del Lunes, 4 de septiembre de 2017 ›