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Versículo:Les aseguro que, si no cambian de conducta y vuelven a ser como niños, no entrarán en el reino de los cielos, Mateo 18: 3.
CUANDO MI ESPOSO, mis dos hijas y yo viajábamos por una carretera sin pavimento en el sureste de Brasil, sabíamos que durante un rato no habría luz de sol. Nuestra familia regresaba a casa después de visitar a parientes y amigos. Alegremente cantábamos las canciones favoritas de nuestras hijas cuando, repentinamente, el sistema eléctrico del auto se apagó. Nada funcionaba. Nos detuvimos en un camino con poco tráfico, como a 40 kilómetros de nuestro hogar. No había casas en las cercanías, así que mi esposo trató de arreglar Solo el problema, sin éxito.
Al sentirnos incapaces y totalmente dependientes de la asistencia divina, oramos. ¡Caray que oramos! Empezaba a anochecer y llegaban los mosquitos nocturnos. Al no encontrar solución al problema, mi esposo sugirió que mis hijas y yo pidiéramos al primer coche que pasara, que nos llevara a nuestra ciudad. Ahí le conseguiría ayuda.
-¡Claro que no! No te vamos a dejar aquí solo. Si es necesario, pasaremos la noche en el auto, pero nos quedaremos -respondí.
Al ver mi determinación, cuando el primer auto se detuvo, mi esposo envió un mensaje a su hermano pidiendo ayuda. ¿Recibiría el mensaje su hermano? Oramos más.
Luego nuestra hija de cuatro años, Regiane, intervino.
-¡Papá, espera! Voy a orar ahora y luego ya nos vamos a ir.
Se apartó unos pasos del camino y de pie entre las hierbas que eran casi tan altas como ella, oró en silencio. No sé qué dijo en esos segundos, pero cuando volvió le dijo a su padre:
-Enciende el coche. ¡Vámonos!
Mi esposo, que había intentado encender el auto muchas veces, obedeció a su pequeña hija. Para nuestra sorpresa y alegría, el auto encendió como si nada. Seguimos nuestro viaje y llegamos a salvo a casa. Ni siquiera tuvimos que acudir luego a un mecánico.
¡Dios escucha nuestras oraciones!
«Señor, gracias por guiarnos y enseñarnos que debemos ser tan puras y confiadas como los niños en cualquier situación.»
Eny Ruella Silva